Universidad Autónoma de Aguascalientes

A nuestro(as) estudiantes

PDF | 817 | Hace 2 años | 22 mayo, 2020

Francisco Javier Avelar González

Mañana celebraremos en México el Día del Estudiante. Por la importancia del dato histórico, conviene recordar que se escogió esta fecha por los esfuerzos de la comunidad estudiantil de la Universidad Nacional de México, que, en conjunto con intelectuales, docentes y autoridades universitarias, logró en mayo de 1929 que el entonces presidente Emilio Portes Gil reconociera oficialmente la autonomía de la hoy UNAM. De esta forma, el gobierno dejó de tener injerencia sobre la organización, elecciones, programas educativos, cátedras y dinámicas internas de la máxima casa de estudios del país. Con este precedente, poco a poco diversas universidades públicas mexicanas consiguieron también el mismo derecho constitucional. La autonomía universitaria en nuestro país esta íntimamente emparentada con la efeméride de la que ahora hablamos, y eso es algo que no debemos olvidar…

Más allá de la historia -que en alguna ocasión posterior recobraremos para reflexionar al respecto- hoy quiero hacer extensiva a todos los estudiantes de Aguascalientes la siguiente carta de felicitación que hicimos llegar a las y los alumnos de la UAA. Espero que sea de su agrado:

Estimados(as) estudiantes:

Detrás de los grandes artistas, científicos y profesionales de cualquier rama del conocimiento, hay o hubo grandes docentes. Sin Aristóteles como mentor, las acciones de Alejandro Magno -su pupilo- no hubiesen sido tan memorables como lo fueron. Pero no podríamos reconocer el enorme valor ni las enseñanzas de los maestros, si no hubiera también estudiantes comprometidos, capaces de potenciar y transformar sus lecciones en aprendizajes que deriven en descubrimientos, teorías, acciones y objetos encomiables: Aristóteles mismo, antes de llegar a ser un filósofo paradigmático, fue un alumno dedicado.

Un buen estudiante no sólo es un futuro buen ciudadano y una persona capaz de ser referente de mejoría en su entorno; es, además, una antorcha que con su testimonio y acciones ilumina y rinde tributo al arduo trabajo de reflexiones e investigaciones de quienes le han precedido. Un buen estudiante es, por tanto, una figura esencial, no sólo en el sistema educativo, sino como fuente y ejemplo de diálogo, cohesión y desarrollo social.

A lo anterior debemos sumar que ser estudiante en nuestro país, y particularmente ante el grave contexto que estamos enfrentando, va mucho más allá de pertenecer a una institución educativa: entraña un significativo esfuerzo de adaptación y vocación; de resiliencia y flexibilidad. En ese sentido, quiero reconocerles profundamente por la velocidad y disposición con la que se han volcado al uso de las plataformas y tecnologías comunicativas, en un loable afán por seguir aprendiendo, creciendo y mejorando como personas, levantando la frente ante una pandemia que amenazaba con postrarnos.

Los felicito por el empeño que cada día ponen en la realización de sus actividades académicas, pero también en las lecciones que ustedes mismos van desentrañando a partir de sus experiencias. Su pasión, su vitalidad y su juventud de corazón resultan un ejemplo para el resto de la sociedad: nos recuerdan que el agua estancada se pudre; que es menester estar en movimiento para enfrentar -a pesar de los temores- nuevos retos que nos cimbren, que sacudan nuestra zona de confort y pongan a prueba nuestras capacidades.

Hoy, ante la situación de crisis, incertidumbre y confinamiento que vivimos, nos hace falta más que nunca la temeridad, la capacidad transformadora y la sed de conocimiento características de ustedes, los estudiantes. Por ello, además de felicitarlos, quiero exhortarlos a que continúen siendo un faro social; un paradigma de entrega y compromiso en sus hogares. A través de ustedes, el mundo puede recordar que a los problemas se les enfrenta con valentía y que los retos son oportunidades para aprender, modificar y crecer. Si de pronto la sombra de la apatía, la depresión o la desesperanza llega a nublar su ánimo, recuerden que tener la oportunidad de estudiar no deja de ser un privilegio, al que una enorme cantidad de personas -aún en nuestra época- no tiene acceso. Por ellos, por quienes nos precedieron, por sus familias y por ustedes mismos, continúen sido el referente en el que depositemos nuestra fe; nuestras esperanzas en que un mundo mejor es posible.

Muchas felicidades por este día y muchas gracias por ser nuestra inspiración y nuestra razón de ser.

Se Lumen Proferre

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