Universidad Autónoma de Aguascalientes

Acciones y logros de la UAA en 2021 (segunda parte)

PDF | 471 | Hace 8 meses | 11 febrero, 2022

Francisco Javier Avelar González

El viernes de la semana anterior, compartí con ustedes la primera parte del mensaje que dirigí a la comunidad universitaria y la sociedad con motivo de la entrega del Informe Anual de la UAA, correspondiente a 2021. Hoy les comparto la segunda parte de dicho discurso. En la primera parte de este texto hablamos sobre dos de las lecciones que nos había dejado la pandemia y profundizamos en la primera: la necesidad de lograr una mejor simbiosis entre las herramientas y datos que nos brindan las ciencias, con el pensamiento y la actuación cotidiana de la sociedad. Hoy seguimos adelante mencionando la segunda lección y las acciones de nuestra casa de estudios con respecto a ella. Espero que el mensaje sea de su interés y utilidad. Sin más preámbulos, doy paso al texto:

Lo ahora dicho da pie para mencionar la segunda lección que nos está dejando la crisis por la pandemia: si queremos soluciones efectivas y mejores resultados al enfrentar nuestras problemáticas de salud, económicas, educativas, culturales y sociales, debemos proceder desde la previsión y fundamentando nuestras decisiones en el conocimiento objetivo disponible.

En el contexto que estamos atravesando, para las universidades esto se traduce a determinar los posibles escenarios, así como las estrategias y herramientas más adecuadas para continuar cumpliendo con todas nuestras responsabilidades, sin exponer la salud de estudiantes, docentes y administrativos. En nuestra casa de estudios, la comprensión bien informada de las circunstancias nos permitió ser una institución pionera en la toma de medidas adecuadas para evitar brotes de COVID-19 entre la comunidad, desde el día en que la Organización Mundial de la Salud declaró la emergencia global que estamos enfrentando. A partir de ahí, analizamos nuestras posibilidades y aplicamos con inmediatez una exitosa estrategia de adaptación progresiva.
Así, en 2020 y 2021, no sólo migramos y echamos a andar más de diez mil cursos en plataformas académicas digitales —a fin de no detener nuestras labores— sino que también nos volcamos en mejorar la adecuación y habilitación de los planteles físicos, para que pudiesen funcionar plenamente en cualquier esquema posible: ya como sitios para la realización de actividades presenciales o híbridas, ya como puntos de trabajo y monitoreo para clases y trámites administrativos a distancia.

Desde finales de 2020, logramos que todo el plantel administrativo laborara dentro de las instalaciones universitarias, y desde abril de 2021 dimos inicio al regreso escalonado de las actividades académicas presenciales. Al finalizar dicho año, 85% de los estudiantes ya asistían a sus respectivos campus y planteles, en grupos reducidos y con todas las condiciones de seguridad sanitaria pertinentes.
Cabe destacar el enorme trabajo de adecuación de infraestructura que llevamos a cabo durante 2021, encaminado al regreso total a la presencialidad: desde la adaptación de edificios con nuevos canales de ventilación, medidores de dióxido de carbono y purificadores de aire, hasta la remodelación completa de la mayor parte de los sanitarios de uso general, con estructuras cuyo material tiene la capacidad de eliminar gérmenes, para reducir al mínimo la posibilidad de generar brotes infecciosos.

Adquirimos e instalamos cámaras, micrófonos y bocinas en todas las aulas y laboratorios para que funcionen de manera híbrida e hicimos también múltiples obras encaminadas a mejorar las condiciones de trabajo y esparcimiento de nuestra comunidad, así como al reforzamiento de nuestro compromiso con el medio ambiente —tal es el caso de la adquisición de nuevo mobiliario para aulas, cafeterías, plazas y jardines, la ampliación de nuestra planta de tratamiento de aguas residuales y la instalación de cientos de paneles fotovoltaicos, que se suman a los que hemos puesto en operación durante los últimos tres años—. Estamos hablando de casi 40 obras estratégicas de alto impacto para la comunidad universitaria —sólo en 2021— que muestran simultáneamente nuestra previsión y adaptación a las contingencias, y la resiliencia para lograr el regreso a la presencialidad académica y administrativa, a pesar de las circunstancias adversas.

Aunado a lo anterior, hicimos un ajuste integral a nuestros eventos públicos: El confinamiento de 2020 nos mostró el enorme potencial de los espacios virtuales para la difusión de las ciencias y las artes. Por ello, en 2021 transmitimos en línea todas nuestras presentaciones editoriales, ciclos de cine, eventos musicales, congresos, conferencias y otras actividades de diversa índole. Esta expansión de espacios de divulgación —que sin duda ha llegado para quedarse— nos permitió multiplicar sustancialmente los beneficios sociales de la universidad. Sólo por dar un pequeño ejemplo, las visitas al recorrido virtual del Museo Nacional de la Muerte fueron 300% más altas que las alcanzadas cuando el servicio era exclusivamente presencial.

Estos trabajos de aprendizaje, previsión y adaptación, se han dado de forma paralela a otras acciones importantes, con las que coadyuvamos en labores de prevención y contención de la pandemia, y desde las que generamos datos oportunos sobre la situación que atravesamos; datos que, a su vez, nos permiten tomar mejores decisiones para la aplicación de nuestros planes, estrategias y programas. No sólo implementamos estrictos protocolos sanitarios para el ingreso y la permanencia en nuestras instalaciones, sino que colaboramos activamente en la campaña nacional de vacunación, con el trabajo comprometido de nuestros más de mil brigadistas en toda la entidad, y del personal universitario que ayudó con cuestiones de logística en la sede de vacunación instalada en nuestro Salón de Usos Múltiples.

En el mismo tenor, pusimos en marcha el Centro de Detección de COVID-19 para que las personas con sospecha de contagio pudieran hacerse una prueba de antígenos fiable a bajo costo, así como la Clínica de Fisioterapia Respiratoria, donde damos sesiones de terapia pulmonar y consultas de neumología a quienes desarrollaron secuelas respiratorias por el coronavirus. A ello se suman los proyectos de investigación sobre COVID ya mencionados.

Prever y adaptarse al contexto también significa adelantarse a futuras tormentas. Esa ha sido nuestra idea y la tónica de nuestras acciones académicas y administrativas, y esa ha sido también la idea de fondo en nuestras estrategias para atajar las turbulencias financieras que —de no hacer nada— podrían alcanzarnos en poco más de una década. Por ello, en solo cinco años casi hemos duplicado las reservas de nuestro Fideicomiso de Pensiones y Jubilaciones. Algo proporcionalmente similar estamos haciendo con fondos como el de Estabilización y Contingencias, que por quinto año consecutivo incrementamos de manera significativa. Los resultados conseguidos en este rubro, nos han convertido en una de las universidades públicas del país con menores riesgos estructurales y mejor manejo de sus finanzas.

El puñado de ejemplos que he comentado a lo largo de este mensaje, es apenas una muestra de todos los esfuerzos que llevamos a cabo, en el ánimo de presentarnos como un punto de referencia sobre las estrategias y acciones que debemos emprender los institutos de educación superior, a fin de dar respuesta a las complejas problemáticas del mundo contemporáneo y, sobre todo, a ese cáncer que corroe a nuestra sociedad desde la ignorancia, la posverdad y la insuficiente comunicación entre las academias y la sociedad.

Las universidades tenemos el deber de replantear y reforzar nuestro papel de faros y brújulas, que orienten a las sociedades y produzcan ciudadanos éticos y altamente capacitados. Está en nuestras manos contribuir a la búsqueda de soluciones para los problemas sociales, económicos, medioambientales y de salud que hoy enfrentamos. Por eso, quienes conformamos la Universidad Autónoma de Aguascalientes queremos decirles que —así como lo hemos hecho en 2021 y en los años predecesores— en 2022 continuaremos comprometidos con nuestras labores de docencia, investigación, gestión y vinculación, desde la ética, la racionalidad, la previsión y la responsabilidad social.

Si no lo hiciésemos así, que la sociedad nos lo demande.

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