Universidad Autónoma de Aguascalientes

Dialogar a través del arte

PDF | 100 | Hace 6 meses | 10 mayo, 2019

Francisco Javier Avelar González

El martes de esta semana en los patios de Palacio de Gobierno -corazón político y social de nuestro Estado- y en el marco de la Bienal de Diseño de Modas, llegaron a su culmen el Concurso Deshilarte y el Certamen de Traje Típico de este año, competencias de innegable abolengo entre la comunidad dedicada al deshilado y el trabajo en textiles.

Más allá de las virtudes y las implicaciones técnicas y estéticas que conllevan eventos como éste, me parece que además encierran un trasfondo profundo y encomiable: se trata de la celebración y la invitación al diálogo. Al ver cada una de las piezas participantes, uno puede presenciar la conversación intergeneracional entre estudiantes y artistas del color, el hilo y la paciencia; entre la juventud y la experiencia, y entre las innovaciones en el diseño textil y nuestras tradiciones e historia.

También, como lo denota la integración de organizadores, participantes y asistentes a la exposición, el diálogo se replica entre la academia, el gobierno, la iniciativa privada y la ciudadanía… Así, nuestro tradicional certamen de Traje Típico y el Concurso Nacional de Deshilarte se revelan como una notable alegoría de la confluencia, pero sobre todo de la concordia deseable entre todos los sectores y personas que componemos la sociedad.

Hace muchos años, el poeta estadounidense T. S. Eliot escribió que las grandes obras literarias encontraban su lugar como tales, no amparadas en su potencia innovadora, sino en su capacidad para recoger en su propio seno la tradición -las virtudes de las obras predecesoras- y, sólo a partir de ese rescate y ese tributo, encontrar nuevas maneras de interpretar y reescribir el mundo… Lo mismo puede decirse de cualquier otro arte. Innovar sin atender al pasado, a la larga historia técnica, estética e incluso filosófica de las obras anteriores, equivale simplemente a un rompimiento. Y los verdaderos artistas, incluso los más disruptivos, siempre parten de un conocimiento y una integración o un cuestionamiento -diálogo, a fin de cuentas- con la tradición de la cual vienen y a la cual le deben -en gran medida- lo que son.

Los trajes típicos y los deshilados exhibidos en Palacio de Gobierno, además de dar cuenta de la gran capacidad técnica de sus creadores, encuentran su lugar como objetos artísticos precisamente por el diálogo que ha implicado su elaboración. Su belleza entonces también reside en esa alegórica conversación y en el recordatorio sobre la importancia de conservar nuestras tradiciones, y de encontrar el justo medio o la armonía entre nuestro legado y la innovación.

Por ello, quiero reconocer y felicitar a todos los artistas y diseñadores que respondieron a la convocatoria de estos concursos, para entregarnos tan notables muestras de su trabajo. Independientemente de quienes resultaron ganadores, todos merecen nuestro reconocimiento y agradecimiento, por la ejemplar forma en que nos recuerdan la importancia de nuestras tradiciones, sin por ello renunciar a la originalidad, la innovación y la creatividad personales…

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Quiero aprovechar el espacio y la fecha para felicitar a todas las mujeres que son o han fungido de una u otra manera como madres. Nunca habrá palabras suficientes para agradecerles su inconmensurable esfuerzo diario, en la titánica encomienda de cuidar y formar a una o varias personas, incluso desde antes de su nacimiento. Ejes cardinales de toda sociedad, las madres merecen que éste y todos los días del año les tengamos la más alta consideración, admiración, cariño y respeto. A todas ellas, muchas gracias y muchas felicidades.

¡Nos vemos la próxima semana!

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