Universidad Autónoma de Aguascalientes

Dos frutos del esfuerzo de la comunidad universitaria

PDF | 105 | Hace 5 meses | 5 julio, 2019

Francisco Javier Avelar González

El martes y miércoles de esta semana tuvimos, en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, dos eventos simbólicos de gran importancia. El primero fue la entrega del Premio CENEVAL al Desempeño de Excelencia EGEL (Exámenes Generales para el Egreso de Licenciatura) a 33 de nuestros egresados que realizaron sus exámenes de egreso en el periodo Julio-Diciembre de 2018; el segundo, la entrega del Reconocimiento de Nivel 1 que los CIEES (Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior) otorgaron a nueve de nuestros programas educativos de pregrado.

Más allá de la satisfacción que causa cualquier premio por sí mismo, el valor de estos reconocimientos reside en su capacidad para mostrar, en un par de pinceladas, el estado general de nuestra casa de estudios y su inercia positiva. Para tener un mejor panorama de esto, podemos hacer comparativas con las demás instituciones públicas de educación superior en el país. Por ejemplo, en el caso del Premio Ceneval, el promedio de egresados que recibieron este reconocimiento a nivel nacional es del 1%. En cambio, del total de estudiantes de nuestra institución que realizaron dicho examen, el 4.5% obtuvo el galardón. En lo referente a la mejoría interna de nuestra casa de estudios (a su inercia positiva), cabe destacar que en el periodo Julio-Diciembre de 2017, 21 de nuestros egresados consiguieron calificaciones destacadas que les valieron este premio nacional; tan sólo un año después y gracias a los esfuerzos progresivos y transversales de nuestra institución, esta cifra se incrementó a 33 egresados condecorados; es decir, elevamos 157% el número de nuestros egresados con un desempeño excepcional en sus exámenes de egreso.

En el caso de las acreditaciones de organismos evaluadores externos -como CIEES- podemos decir algo semejante: en 2014 fueron sujetos a escrutinio 42 de nuestros 47 programas de pregrado evaluables y, del gran total, conseguimos que 94% contara con el Nivel 1 otorgado por CIEES; para 2017 elevamos esta cifra a 98%, aumentando también a 52 la cantidad de programas evaluables, y en 2018 conseguimos que el 100% de 57 programas contara con dicho reconocimiento (logro que sólo alcanzaron tres universidades públicas autónomas del país). El miércoles de esta semana, con la renovación de tres de nuestras licenciaturas e ingenierías en este nivel, y el ingreso de seis más por primera vez evaluadas, no sólo logramos mantener a la UAA en el máximo nivel posible en todos sus programas de pregrado, sino que además aumentamos su número en el Padrón Nacional de Programas Educativos de Calidad de la SEP. Estos resultados nos han permitido ascender y mantenernos, desde 2018, en la primera posición del Ranking de “Porcentaje de Programas Educativos de Calidad en Pregrado”, del Consorcio de Universidades Mexicanas CUMEX.

Por todo lo anterior, los eventos mencionados del martes y miércoles nos llenan de orgullo. No sólo son muestra de la calidad y fortalezas distintivas de nuestra casa de estudios, sino que también implican el cultivo de valores muy necesarios en toda sociedad; por ejemplo, la disposición para trabajar en equipo, la concordia, la buena comunicación y el compromiso personal en aras de conseguir un bien colectivo. En lo referente a estos valores -reflejo de la salud social de nuestra comunidad- vale la pena recordar que conseguir una buena comunicación interpersonal, una motivación compartida y un eficiente trabajo en equipo, a pesar de cualquier diferencia personal que pudiese generarse por la convivencia diaria, son los principales retos de cualquier organización, empresa, oficina o institución.

Y si la dificultad para encontrar esa sintonía es visible hasta en grupos tan pequeños como un equipo de futbol y su cuerpo técnico, pensemos en la enorme disposición, decisión, concordia y humanismo que se requiere para que una comunidad de más de 20 mil estudiantes de cinco niveles educativos formales distintos (bachillerato, licenciatura, especialidad, maestría y doctorado) y casi cuatro mil colaboradores (entre investigadores, docentes, técnicos y personal administrativo) logre trabajar con eficacia y eficiencia en pos de un objetivo común, que va mucho más allá de cada uno de ellos en particular. Pensemos finalmente que, además del enorme esfuerzo que entraña lograr esta comunión (entendida como “participación en lo común”), tal sinergia se obtiene en un marco de respeto e incluso de sano impulso a la enorme pluralidad de ideas e intereses que distinguen a una comunidad tan grande de personas.

Como en otras ocasiones, quiero cerrar este espacio de comunicación semanal recordando que cada logro conseguido por nuestra casa de estudios beneficia a toda la sociedad, pues toda universidad pública es una impulsora natural de desarrollo educativo, económico, deportivo, cultural, de salud y social del entorno en que se encuentre. Los invito entonces a celebrar con nosotros y a seguir depositando su confianza en este proyecto, que es, sin duda, uno de los más nobles, trascendentes y necesarios de Aguascalientes. ¡Nos vemos la próxima semana!

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