Universidad Autónoma de Aguascalientes

Expresar lo que no puede ser dicho

PDF | 102 | Hace 4 meses | 6 diciembre, 2019

Francisco Javier Avelar González

“La música expresa lo que no puede ser dicho y aquello
sobre lo que es imposible permanecer en silencio”

Víctor Hugo

De entre todas las formas elaboradas de comunicación que posee el ser humano, tal vez sólo la música pueda catalogarse como universal en términos absolutos. Cuando está bien lograda; es decir, cuando su composición es tal que -no importando su sencillez o complejidad- tiene la capacidad de calar hondo en nuestro estado de ánimo, de conciencia o en nuestra apreciación estética, nos encontramos entonces frente a piezas que trascienden barreras idiomáticas y culturales.

Es cierto además que sus códigos, sus maneras de cifrarse y descifrarse, pueden acercarnos a lo inefable: lo no expresable con palabras (de ahí su relación intrínseca con las religiones y con la meditación, pero también su asociación natural con el erotismo y los rituales de flirteo). Queda así contenida a un tiempo, en la música, una de las formas más altas de la expresión humana y el misterio o enigma de lo que no puede decirse, de lo que salta las barreras de la racionalidad y la codificación lingüística, para incidir directamente en nuestro ánimo y nuestras emociones.

Tal vez por ello, el famoso compositor Robert Schumann expresó que la música era el lenguaje que le permitía comunicarse con el más allá; y Friedrich Nietzsche, filósofo y pensador fundamental del siglo XIX, amigo íntimo (por algún tiempo) de un maestro de la talla de Richard Wagner y gran entendedor él mismo del tema, expresó que “sin la música la vida sería un error”. Y tenía razón: ni siquiera es posible imaginar nuestras experiencias, nuestro ser y quehacer cotidiano, privados de la música.

Siendo la composición acústica algo tan importante en nuestras vidas cotidianas, no podía pasar desapercibida como objeto de estudio científico. Después de todo, las emociones y nuestros estados de ánimo son capaces de incidir en nuestra salud, nuestras necesidades creadas, en las relaciones sociales y en procesos cognitivos de importancia fundamental, como la memorización o la lectura e interpretación del entorno… y si la música es capaz de perturbar o transformar emociones y estados de ánimo, entonces resulta una fabulosa ventana a la comprensión de las relaciones mente-cuerpo, así como de la comunicación interpersonal, y una herramienta psicológica, educativa y terapéutica de potencia nada desdeñable…

Por eso, se han producido centenares de proyectos de investigación, tesis y artículos científicos centrados en las propiedades y efectos médicos, educativos, sociales y cognitivos de las composiciones acústicas humanas, e incluso existen laboratorios dedicados exclusivamente al estudio de la música desde un punto de vista neurológico, como es el caso del International Laboratory of Brain, Music and Sound Research (en colaboración con la Universidad McGill y la Universidad de Montreal).

Respaldadas por estudios científicos, por experimentaciones empíricas informales, o simplemente por la intuición, la reflexión y la experiencia acumulada, la música ha estado presente en los sistemas educativos occidentales desde hace miles de años. Recordemos, por ejemplo, que esta era una de las disciplinas de instrucción en la antigua Grecia; además de utilizarse paralelamente como método mnemotécnico para el aprendizaje de otras materias (la historia y la cosmogonía griega, por ejemplo, se transmitía a través de canciones que los bardos interpretaban en las ágoras, en banquetes y en reuniones de diversa índole). En la actualidad y hasta donde tengo noticia, no existe escuela alguna de nivel básico, medio o superior que no incluya, ya de manera opcional u obligatoria, materias y talleres relacionados con la apreciación musical o con el aprendizaje para la ejecución de algún instrumento…

En cuanto a la Benemérita Universidad Autónoma de Aguascalientes, fiel a su papel de baluarte cultural de la región, ofrece opciones a todo su alumnado -y, en muchos casos, a la sociedad en general- para integrarse a una o varias de las decenas de propuestas que tenemos con respecto a este tema (Licenciatura en Música, talleres, grupos de diversos géneros, tuna, coros, ensambles y orquesta filarmónica). Una de dichas propuestas, por la que sentimos especial cariño, es el Ensamble Real de Jóvenes Universitarios, proyecto gestado por el Mtro. José de Jesús Cerrillo hace dos décadas y que ha resultado ser, a la vuelta de los años, uno de los impulsores más importantes de la apreciación y ejecución de música clásica en el Centro de Educación Media, pero también un destacado semillero de talentos musicales…

El jueves 21 de noviembre en el Teatro Aguascalientes, acompañados de los grupos de Música Tradicional, Danza Española y Danza Polinesia de nuestra casa de estudios, este ensamble de jóvenes celebró su vigésimo aniversario, interpretando piezas adaptadas de Wagner, Shostakovich, Bizet y Beethoven, entre otros. Cabe destacar que a lo largo de estos veinte años de vida, el Ensamble ha realizado alrededor de cien conciertos, llevando a la ciudadanía adaptaciones de obras magistrales, de compositores como Bach, Haendel, Vivaldi, Mozart, Tchaikovski y Arturo Márquez, entre muchos otros; además ha ejecutado piezas fundamentales de la cultura contemporánea (como las bandas sonoras de películas como Star Wars, Cinema Paradiso y La Vida es Bella) y realizado un concierto sinfónico de rock, uno de flamenco, uno de jazz y uno de mambo. Finalmente -en una de sus apuestas más audaces- incursionó al arte dramático al montar exitosamente la ópera-rock Jesucristo Súper estrella…

Por todos sus éxitos, por su vigésimo aniversario y por ser un ejemplo práctico de que las universidades públicas autónomas son sinónimo de continuidad, donde los proyectos valiosos no son desmantelados con los cambios de administración, sino que son respetados y fortalecidos a lo largo de los años, quiero dedicar esta columna a nuestro Ensamble Real de Jóvenes Universitarios. Gracias por confirmarnos que las palabras de Víctor Hugo, de Schumann, Nietzsche y de otros grandes compositores e intelectuales que se han expresado en los mismos términos, no han perdido un ápice de verdad: la música es una de las principales columnas sobre las que se ha levantado nuestra especie, y una sobre las cuales cada uno de nosotros, como individuos, ha erigido también su propia identidad y su historia: sin la música -enigmático alimento emocional (o espiritual, según se quiera ver)- la vida sería un error…

¡Nos vemos la próxima semana!

Publicaciones recientes