Universidad Autónoma de Aguascalientes

Filantropía y solidaridad

PDF | 73 | Hace 3 meses | 2 agosto, 2019

Francisco Javier Avelar González

La naturaleza de los actos humanitarios presupone que estos deben realizarse sin ninguna intención de obtener reconocimientos ni beneficios a cambio (salvo la satisfacción de haber ayudado a los demás). Que la ayuda sea desinteresada es un requisito importante, porque así puede evitarse en gran medida que, por ejemplo, ante una catástrofe natural se condicionen los apoyos o emerjan preferencias selectivas con respecto a los lugares y las personas a las cuales brindar ayuda (en detrimento del resto de lugares, damnificados o personas necesitadas). La sabiduría popular y la tradición religiosa, de la que históricamente se ha nutrido nuestra cultura, han sintetizado los conceptos anteriores en dos pequeñas frases: “haz el bien sin mirar a quien” y “que tu mano izquierda no vea lo que hace tu mano derecha”.

Aunque pueda parecer paradójico, al mismo tiempo que la sociedad invita a practicar la discreción y el desprendimiento de razones egoístas al momento de prestar un servicio filantrópico, también necesita encontrar y hacer visibles a héroes del humanitarismo y exponerlos al aplauso y el reconocimiento público. Lo anterior se debe a que, si se mira con cuidado, toda sociedad funda su organización y parte de su desarrollo en la imitación (el arte mismo, uno de los cúlmenes de la inventiva y la capacidad humana, resulta en gran medida de una práctica y un deseo de imitar -o replicar- tanto a la naturaleza como a otros artistas).

La invención de héroes en las narrativas fundacionales y el encumbramiento de grandes personajes en todas las culturas refleja el interés por dar forma a un conjunto de actitudes y valores deseables en las personas; pero también mostrar que es posible vivir bajo determinados parámetros éticos y sociales, puesto que existen figuras que -no sin luchar contra diversas adversidades- lo consiguieron.

En la construcción discursiva de las naciones y de algunas religiones encontramos muestras claras de este sistema de reconocimiento a personas destacadas, para convertirlas en figuras ejemplares. No hace falta más que revisar el santoral, las estatuas ecuestres, los nombres de calles y avenidas o los libros de historia patria para darnos cuenta de ello. Dependiendo de la institución, se destacará un determinado tipo de valores por sobre los demás (desde la valentía en el campo de batalla hasta la templanza para perdonar ofensas personales). El circuito del arte, el sector empresarial y el sistema educativo también hacen lo propio, cada uno desde sus propios mecanismos de reconocimiento.

En muchas universidades, incluyendo la nuestra, se suelen conceder condecoraciones, medallas, diplomas, títulos o premios para reconocer a los integrantes más destacados de la comunidad. Uno de los reconocimientos más significativos es el Doctorado Honoris Causa. La naturaleza de este título es de orden académico, por lo que se suele honrar con él a personas que hayan hecho aportes importantes en los rubros de la educación o la investigación, a través del desarrollo de las artes y/o las ciencias.

A principios de 2018, en la Universidad Autónoma de Aguascalientes barajamos la posibilidad de ampliar los alcances del Honoris Causa, con el fin de reconocer no sólo a destacados científicos, artistas y educadores, sino también a ciudadanos que, fuera del ámbito académico, han hecho (o están haciendo) grandes aportes para la construcción de una sociedad más justa, equitativa, solidaria y empática. Una motivación importante para considerar esta posibilidad era que las diversas brechas económicas y sociales del mundo requieren respuestas contundentes, que sirvan como modelos de comportamiento para la sociedad entera. La propuesta fue aprobada por el Honorable Consejo Universitario. Gracias a ello, en la sesión solemne del 19 de junio de 2018, y en el marco del 45 aniversario de la Universidad, entregamos este reconocimiento a la ciudadana Norma Romero Vázquez en representación del grupo de apoyo a migrantes conocido como “Las Patronas”.

Ha pasado un poco más de un año de aquel evento, en el que reflexionamos sobre las duras condiciones de vida a la que se sometían cientos de miles de migrantes, en su desesperada búsqueda por encontrar la vida digna que cualquier ser humano necesita y merece. En aquella ocasión escuchamos convencidos las palabras no sólo de Norma Romero, sino de Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz. Tal vez entonces el fenómeno de la migración era un tanto abstracto y empíricamente desconocido para nosotros, por lo que no nos fue difícil lograr la empatía y el apoyo necesario.

De aquella ocasión a la fecha hemos podido observar con mayor cercanía ese gran problema que aqueja no sólo al continente americano, sino a gran parte del mundo, y en algunas personas han surgido expresiones de xenofobia. Aunque pueda ser comprensible que hasta cierto punto el sentido de pertenencia nos mueva a la protección de lo propio y a sentir temor por lo que puedan afectarnos “los otros” o los “no pertenecientes” a nuestra comunidad, debemos trascender estas sensaciones y transformarlas en empatía y solidaridad. Por ello, hoy quisiera hacer de nueva cuenta un llamado general para que sacudamos nuestros juicios con respecto a los migrantes y refugiados, así como a las personas con diversos tipos de vulnerabilidades, con el fin de que nos sumemos a la realización de acciones solidarias a favor de las poblaciones con mayor necesidad (económica, afectiva, educativa o de salud).

Son muchos los lugares, incluso en nuestra misma entidad, donde podemos prestar apoyo, y no son pocas las personas que, sin llamar la atención ni pedir reflectores, están esforzándose por cambiar el mundo día a día, desde la generosidad, la empatía y el humanismo. Busquemos en estas personas un ejemplo a seguir y agreguemos un patrón de ayuda proactiva a nuestras justificadas peticiones en las redes sociales por una sociedad mejor. Beneficiemos a las personas necesitadas desde la acción: se trata de un deber ético de todos… ¡Nos vemos la próxima semana!

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