Universidad Autónoma de Aguascalientes

Innumerables gotas de agua

PDF | 82 | Hace 3 meses | 24 enero, 2020

Francisco Javier Avelar González

El viernes de la semana anterior, en el Salón Universitario de Usos Múltiples de C.U., el Honorable Consejo Universitario de nuestra casa de estudios llevó a cabo la sesión solemne en la que rendimos el Informe Anual (2019) de Actividades de la UAA y tomé protesta como Rector para el trienio 2020-2022. Quiero compartir con ustedes el mensaje que dirigí al auditorio en dicha ocasión. Espero que lo disfruten…

Plubio Ovidio -el insigne autor de Las Metamorfosis- escribió que “La gota horada la piedra, no por su fuerza, sino por su constancia.” Aunque lo parece, la frase no es una metáfora, sino la sencilla descripción de una verdad simple, que sin embargo encierra una suerte de lección cifrada y clara al mismo tiempo. La belleza de la imagen -su poder- radica entonces en el secreto que puede develar para nuestras propias vidas y proyectos: ¿qué cosa más dura y cerrada en sí y tercamente inamovible que una piedra? ¿Y qué más blando, frágil, móvil y disipable que una gota de agua? Pero en el milagro riguroso de esa voluntad a la que llamamos constancia, los papeles se transforman: la suave gota horada a la piedra.
Nosotros, como innumerables gotas de agua que suman sus esfuerzos de acuerdo con una misma idea, fundamos nuestros hogares sobre piedras; con enormes piedras, que desplazamos por vastos territorios, erigimos pirámides, puentes, bibliotecas, templos, universidades… ciudades enteras. Voluntad y constancia; pero también, en nuestro caso, creatividad y conocimiento.
Si parto de la atenta observación del poeta romano, y de la capacidad alegórica y pedagógica de su frase, es porque no encuentro mejor palabra que ‘Constancia’ para explicar y sintetizar en una voz el desarrollo de la Benemérita Universidad Autónoma de Aguascalientes. La constancia es definida por los diccionarios como un sustantivo que significa “firmeza y perseverancia del ánimo en las resoluciones y en los propósitos”.
Firmeza, por ejemplo, para no desistir en el objetivo de acreditar todos nuestros programas educativos evaluables de pregrado y de posgrado ante reconocidas instituciones externas, como la SEP, los CIEES, COPAES y el CONACYT. También para aumentar significativamente el porcentaje de nuestros programas en el Padrón de Licenciaturas de Alto Rendimiento EGEL, del CENEVAL, y para alcanzar posiciones laudatorias en mediciones de calidad nacionales, como las del Consorcio de Universidades Mexicanas (CUMex).
Perseverancia, en el propósito de impulsar la productividad científica. En los últimos tres años, elevamos en más de 50% nuestros productos científicos validados; duplicamos los realizados en colaboración con investigadores externos, nacionales e internacionales, y conseguimos las cinco primeras patentes de la institución. Fruto de ello, tan sólo de 2018 a 2019 se incrementaron en casi 80% las citas a las publicaciones de nuestros investigadores.
Resolución, para cumplir con el objetivo de escuchar y responder -con seriedad y eficacia- a las problemáticas de violencia en los ámbitos universitarios. En los últimos tres años se elaboró y puso en marcha el Protocolo de Actuación ante Situaciones de Acoso, Discriminación y Violencia: documento imparcial que garantiza los derechos humanos y el debido proceso; respeta la presunción de verdad de quien denuncia y la presunción de inocencia de quien es denunciado; evita la revictimización y ofrece seguimiento, protección y atención psicológica a las víctimas; elimina candados de prescripción para las denuncias y protege especialmente a los menores de edad. Para impulsar su operatividad, nos hemos rodeado de perfiles altamente capacitados, que han atendido con profesionalismo cada una de las consultas y quejas presentadas, en un marco de sensibilidad, legalidad y respeto.
Docentes y administrativos también hemos hecho acopio de fortaleza para no claudicar en la atención a los indicadores de eficiencia terminal de nuestros programas educativos, reprobación, abandono temprano y deserción; rubros, todos ellos, en los que estamos cosechando éxitos relevantes, aunque sin duda podemos -y debemos- hacer esfuerzos aún más eficaces.
Hemos sido particularmente constantes en el diseño y la aplicación de estrategias para blindar a nuestra institución de crisis y turbulencias económicas. De 2017 a 2019, aumentamos en 72, 53 y 77 por ciento, respectivamente, nuestro fondo de estabilización y contingencias, el fideicomiso de pensiones y jubilaciones y el fideicomiso de becas. La madurez institucional y estabilidad financiera nos han permitido impulsar con mayor ahínco las funciones sustantivas de la universidad y beneficiar de forma directa y clara a más personas. Solo por dar un ejemplo, en tres años duplicamos el número de becas otorgadas a nuestros alumnos.
Ha sido la constancia de la Universidad Autónoma de Aguascalientes; es decir, su “firmeza y perseverancia del ánimo en las resoluciones y en los propósitos”, lo que nos permitió en 2019 mostrar -con hechos, con transparencia, resultados pertinentes y verificables, publicaciones originales, con millares de egresados en muy diversos campos del conocimiento, y con casi dos millones de impactos sociales- que somos una institución de enorme valor para la sociedad, con eficiencia en sus servicios y procesos y una integridad probada ante los ya cotidianos ejercicios de rendición de cuentas, transparencia y fiscalización estatales y federales.
Después de mencionar estos datos, que apenas son un somero resumen de lo exhaustivamente documentado en nuestro informe anual, resultan incomprensibles los cuestionamientos a la conveniencia y necesidad de la autonomía otorgada a nuestra casa de estudios. En el ánimo de entender -aunque no de justificar- los motivos contextuales de dichos cuestionamientos, es necesario señalar la complejidad del tema dentro del adverso panorama nacional. En los últimos años, diversas universidades públicas autónomas estatales han presentado problemáticas financieras de gravedad considerable y, lamentablemente, en algunos casos se han documentado situaciones de corrupción.
Estos hechos han propiciado críticas fundadas y llamados a rendir cuentas. Sin embargo, en una generalización indebida, los señalamientos particulares se han tergiversado, hasta tornarse una campaña sistemática de desprestigio contra los fundamentos y la estructura jurídica y administrativa de las universidades autónomas estatales. Hoy, cualquier falla de una casa de estudios es rápidamente vinculada con su autonomía constitucional; si por diversos y complejos factores, algunas instituciones presentan severas problemáticas financieras, se dice que el modelo de las universidades autónomas -en su totalidad- es inviable; si alguna administración ha sido opaca o corrupta, se dice que todas nuestras universidades lo son.
Sin menoscabo de los problemas estructurales o coyunturales que presentan varias casas de estudios, no es secreto que los constantes ataques mediáticos y programáticos obedecen en gran medida a intereses personales o políticos externos; porque se imagina que el condicionamiento y la manipulación de las universidades autónomas equivale a adquirir poder económico, electoral y capacidad doctrinaria. De ahí la urgencia de algunos actores políticos, no por rescatarlas o ayudarlas a mejorar, sino por derrumbar su derecho a la autonomía.
En este contexto, se prefiere olvidar que sin este vital racimo de instituciones no se entendería la proliferación de profesionistas integralmente formados; ni tampoco la generación de ciudadanía, la movilidad social, la democracia y el desarrollo económico, científico, deportivo y cultural que México ha experimentado. Se pretende olvidar que la autonomía universitaria, otorgada por nuestra Carta Magna, en ningún momento significa opacidad, ni mucho menos exención del cumplimiento de la ley, o el ejercicio de un gobierno paralelo. No hay nada explícito o implícito en el artículo 3° de la Constitución (ni en ningún otro) que permita sostener algo semejante; ni está en el ánimo de los universitarios hacer una interpretación en tales términos.
Si revisamos el caso particular de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, es fácil constatar que los resultados de todas sus administraciones dan cuenta de la viabilidad, equilibrio y probidad de este proyecto educativo. En consecuencia, no se justifica que se aprovechen políticamente las problemáticas de algunas universidades para hacernos blanco de cuestionamientos que no nos corresponde asumir.
Entendemos, sin embargo, la complejidad del tema, y reconocemos que, al contrario de lo sucedido en otras latitudes del país, aquí hayan sido escuchadas las voces de la comunidad universitaria y de la ciudadanía en general, al retirar oportunamente la iniciativa que pretendía dañar, con severidad e injusticia, a esta casa de estudios.
En la introducción al Informe de 2019, comenzamos con una conocida sentencia que rebosa una verdad innegable: “el árbol se conoce por sus frutos”. Son evidentes y plenamente constatables los frutos de este enorme árbol, bajo cuya fronda han estudiado o han sido atendidos, en materia de salud, educación, cultura, deporte, asesoría jurídica y otros servicios sociales, centenares de miles de aguascalentenses.
Estamos, como siempre lo hemos estado, abiertos a la crítica reflexiva y a responder cualquier duda que se tenga sobre nuestras acciones y decisiones. Pero -con el mismo ánimo, responsabilidad y compromiso con que trabajamos y damos cuentas a la sociedad- demandamos también el respeto y apoyo que corresponde a la máxima casa de estudios del estado, porque es de todos y a todos conviene conservar sana, transparente y fuerte, como hasta ahora.
Queremos expresar nuestro profundo reconocimiento y agradecimiento a todas las voces que se alzaron de manera decisiva, en defensa del precepto constitucional de la autonomía universitaria, en respaldo de esta casa de estudios.
Agradecemos especialmente al señor gobernador, contador público Martín Orozco Sandoval, por el apoyo que siempre ha brindado a la universidad y por el claro y firme posicionamiento público que hizo con respecto al tema de la autonomía universitaria.
Reconocemos las muestras de institucionalidad y respeto de la Sexagésima Cuarta Legislatura hacia la Universidad Autónoma de Aguascalientes, y agradecemos profundamente el honor que nos hicieron al distinguirnos con el nombramiento de Benemérita, a iniciativa de la diputada Natzieli Teresita Rodríguez Calzada.
Esta significativa distinción se debe al trabajo de los casi 24 mil estudiantes, docentes y administrativos que conforman nuestra comunidad universitaria y a las decenas de miles que nos han precedido. A todos ellos mi admiración y gratitud, porque ningún esfuerzo individual podría haber alcanzado los objetivos institucionales que colocan a la universidad en una posición digna de encomio. Como millares de gotas de agua, unidos somos una fuerza que horada las pesadas piedras del desconocimiento, el prejuicio, la indiferencia, la incultura y la inequidad.
Entendiendo que en la constancia, creatividad y conocimiento se ha cifrado el desarrollo de nuestra universidad, los invito a que nos mantengamos firmes en una misma línea de trabajo, decisión y perseverancia, para sostener el curso ascendente en todos los indicadores de calidad estratégicos.
Con estas mismas fortalezas, debemos encontrar soluciones a nuestras problemáticas estructurales de mediano plazo, y debemos también comprometernos con el objetivo fundamental de consolidar a nuestra institución como paradigma de la necesidad, funcionalidad y viabilidad del modelo de universidad pública autónoma estatal. Debemos abatir con resultados los cuestionamientos y reticencias de algunos sectores políticos y sociales, que aún necesitan ser convencidos de la absoluta necesidad de las universidades autónomas como impulsoras del desarrollo y la movilidad social en el país.
Continuemos siendo, juntos, el ejemplo de equilibrio, transparencia, ética, resolución y constancia institucional que requiere nuestra sociedad. Continuemos honrando la esencia de la Benemérita Universidad Autónoma de Aguascalientes.

Se Lumen Proferre.

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