Universidad Autónoma de Aguascalientes

Investigación traslacional

PDF | 72 | Hace 2 meses | 13 septiembre, 2019

Francisco Javier Avelar González

El día de ayer, en las instalaciones de nuestra máxima casa de estudios, tuvo lugar el Segundo Simposio de Investigación Traslacional en Salud. Aunque el término es poco frecuente aún en el habla cotidiana, su importancia no es menor y, desde hace años, apunta hacia una necesidad imperiosa en las dinámicas entre ciencias puras y aplicadas; pero también entre diversas áreas productivas de la humanidad. Un concepto, digamos, consanguíneo al anterior y -éste sí- de amplio reconocimiento en los ámbitos laborales y estudiantiles es “interdisciplinariedad”. Con ello, hablamos del necesario diálogo que debe de existir entre profesionistas y especialistas de áreas distintas del conocimiento, cuyo trabajo conjunto y complementario podría darnos más y mejores respuestas a muchas de las incógnitas y problemáticas que nos aquejan en la actualidad.

Con este apunte como precedente, transcribo aquí el mensaje que preparé para los asistentes del simposio mencionado. He agregado un par de párrafos al final, para darle un cierre a este texto propio de un espacio de opinión semanal. Espero que el texto les resulte de su interés y agrado:

El afán del ser humano -como especie y como ente individual- de cuestionar e ir siempre hasta el fondo de las cosas; es decir, de buscar comprender a profundidad la ontología, las razones, los mecanismos y procesos de toda entidad y fenómeno que ocurre a su alrededor, le ha llevado a una minuciosa categorización de áreas de estudio, la cual ha derivado a través de la historia en una hiper-especialización científica y de profesiones, que en nuestra época ha alcanzado una complejidad sin precedentes.

Dado que el conocimiento es poder, esta especialización le ha traído evidentes beneficios a nuestra especie, visibles por ejemplo en la mejoría de los hábitats urbanos, en el desarrollo de nuestras técnicas de producción de alimentos, en las comunicaciones y transportes, y especialmente en el aumento de la calidad y esperanza de vida. Ésta última, por ejemplo, no superaba los 30 años en la época de la Grecia Clásica y la Antigua Roma, y a inicios del siglo XIX apenas rondaba las cuatro décadas. Hoy, en cambio, la media mundial es mayor de 70 años de vida.

Hay que aclarar, sin embargo, que en sí misma la comprensión de un fenómeno (por ejemplo, de cómo se compone y funciona nuestro organismo) no produce ningún beneficio tangible, si no sabemos qué hacer con tal información. Hay entonces una sutil pero vital diferencia entre el entendimiento abstracto o teórico y la transformación o aprovechamiento práctico de dicho conocimiento.

Los avances en materia de salud, tecnología, comunicaciones, educación y, para no hacer una lista interminable, de prácticamente todas las áreas donde hemos decidido investigar e intervenir como especie, nos muestran que hay un puente sólido, una comunicación permanente entre la investigación “pura” y la aplicación de lo conseguido en aquellos estudios, para resolver problemáticas que nos afectan o simplemente para mejorar nuestras condiciones de vida.

A pesar de ello, es cierto que en ocasiones dicha comunicación se ralentiza o tiene momentos de intermitencia, en donde los especialistas de un área -entregados por completo a la resolución de sus investigaciones- desconocen las necesidades o avances de quienes están dedicados a otras actividades. Esto también sucede en sentido inverso. La falta de comunicación puede provocar que permanezcan en las sombras hallazgos científicos que podrían ser utilizados para ayudar ahora mismo a mejorar las condiciones del entorno o la salud de las personas.

La existencia de este problema comunicativo, derivado indirecto de la hiper-especialización, nos ha llevado en las últimas décadas a impulsar con mayor ímpetu el diálogo entre disciplinas y el trabajo colaborativo. Un ejemplo concreto de estos esfuerzos queda incluido en los términos ‘investigación y educación traslacional’. Este concepto, preponderante en las ciencias de la salud, se refiere a la necesaria comunicación que debemos alentar entre laboratorios de investigación fundamental o biomédica básica y laboratorios de investigación clínica u hospitales, con el fin de que exista un traslado de conocimientos efectivo y expedito entre ellos.

Urdir una conexión de mejor calidad y velocidad comunicativa entre ambos tipos de estudio, sin duda beneficiaría con mayor inmediatez a pacientes reales, que esperan mejores respuestas preventivas, terapéuticas y paliativas para sus enfermedades.

En atención a la necesidad y tendencia de interdisciplinariedad científica, en la Universidad Autónoma de Aguascalientes, a través de nuestro Centro de Ciencias de la Salud, convocamos desde 2018 a nuestro Simposio de Investigación Traslacional. Con él, deseamos imprimir en estudiantes y especialistas de la salud una mayor disposición al necesario diálogo del que hemos hablado, a fin de responder a nuestra vocación de servicio a la sociedad y de ser factores de cambio y mejoría en sus dinámicas…

De manera complementaria a lo ya comentado, podemos decir que el término mismo de “traslacional” encierra una concepción de colaboración integrada, por lo que bien podría ser expandido en su uso y comprensión, de tal forma que con dicho término renováramos nuestros esfuerzos por el diálogo social y el trabajo solidario; sobre todo ahora que la complejidad de las problemáticas políticas, educativas, medioambientales, económicas, de salud y sociales en general requieren de respuestas integrales de diversos campos del conocimiento.

La hiper-especialización científica ha permitido a la humanidad una profundización en sus conocimientos que no tiene parangón; ahora debemos encontrar las maneras de que todo saber especializado trascienda el encapsulamiento del laboratorio o el círculo cerrado de grupos específicos de profesionistas, para que todos podamos construir también una visión amplia e interdisciplinar (y no sólo profunda y aislada) de nuestro entorno. Como si se tratase de un enorme cerebro social, nuestro objetivo hoy debe ser tender redes, puentes de comunicación y sinapsis entre cada uno de nosotros, para obtener un enorme conocimiento compartido, disponible y benéfico no sólo para unos cuantos individuos, sino para el mayor número de personas posible… ¡Nos vemos la próxima semana!

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