Universidad Autónoma de Aguascalientes

La lectura como un hábito

PDF | 105 | Hace 2 meses | 6 septiembre, 2019

Francisco Javier Avelar González

Esta semana, en la Universidad Autónoma de Aguascalientes estamos de plácemes porque celebramos nuestra Vigésimo Quinta Feria Universitaria. Una de nuestras fiestas de apertura de este gran evento es nuestra Feria del Libro, que este año cumple su vigésimo primer aniversario. El miércoles tuve la oportunidad de estar en la inauguración de esta celebración de la palabra impresa y de conversar un poco sobre el hábito de la lectura. Como es costumbre, transcribo aquí lo expresado en tal ocasión; pero antes de ello, quiero invitarlos a que nos visiten este fin de semana y disfruten el cúmulo de actividades, servicios y espectáculos que hemos preparado para ustedes: hoy, el sábado y el domingo continuaremos con las presentaciones editoriales de nuestra Feria del Libro. El sábado comenzarán nuestras actividades en el Pabellón Empresarial, donde más de 150 empresas y proyectos de emprendedores se darán cita para exponer sus productos, y también para ofertar mil vacantes laborales. Finalmente, el domingo todas las direcciones y centros académicos de nuestra comunidad universitaria ofrecerán en conjunto más de 260 actividades completamente familiares. ¡No dejen de visitarnos!

 

Después de esta invitación y sin más preámbulos, transcribo esta pequeña reflexión sobre la lectura:

 

Son numerosas las razones para hacer de la lectura un hábito. Por experiencia propia y porque lo hemos visto en muchas personas, sabemos que al leer todos los días, -no sólo notas de internet y “posts” en las redes sociales- sino libros, sobre todo de ciencias y cultura- incrementamos nuestro vocabulario y la capacidad para transmitir lo que pensamos, de manera oral o escrita.

 

Cada lectura bien hecha nos permite expandir nuestro conocimiento de las relaciones personales, y de una cantidad innumerable de fenómenos que ocurren en nuestro entorno o más allá de las fronteras a las que físicamente hemos llegado. Por ello, y aunque la afirmación es arriesgada, un buen lector tiene más posibilidades de convertirse en una persona empática y proclive a respetar la pluralidad. Otra razón de peso para leer de manera habitual es que con ello fortalecemos nuestra capacidad crítica y de compresión; esto porque al aprender a observar mejor “entre líneas” a través del ejercicio cotidiano de la lectura, aumentamos las posibilidades de aprovechar la información disponible a nuestro alrededor, dentro y fuera de los textos escritos.

 

Pero no basta con leer cualquier cosa. Los frutos de habituarnos a la lectura dependen en gran medida de qué leemos y cómo lo hacemos. Consumir lecturas fáciles, rápidas y que no entrañen ningún reto para nuestra atención, imaginación o raciocinio, tampoco ayuda a ejercitar nuestro intelecto. Si se tratase de comida, estaríamos hablando de productos chatarra; algo que, más que beneficiar nuestra salud, la perjudica. Con respecto a cómo se lee, el énfasis debe estar en adquirir una metodología mediante la cual sea posible profundizar en y exprimir la esencia de cada texto que leemos.

 

El reto en nuestra sociedad contemporánea, tendiente a rendir culto a las fakenews y a la posverdad, es aumentar el consumo de textos nutritivos y, de manera simultánea, encontrar una mejor metodología personal de lectura; es decir, no entrar a los textos como turistas desorientados y con un total desconocimiento del lugar que visitan, sino como viajeros que han preparado su itinerario y se han tomado la molestia de investigar sobre las características de su destino… La visita a un libro puede prepararse investigando sobre lo que vamos a leer y predisponiéndonos para ser lectores activos, que dialogan y preguntan, que toman apuntes, que subrayan, confrontan, se detienen y se deleitan en una imagen, una idea o un problema.

 

En estos temas el papel de las instituciones educativas es determinante, porque a través de su trabajo de formación integral, así como de divulgación del conocimiento, las personas pueden adquirir el gusto por la lectura y también los andamios para que el ejercicio sea mucho más que un proceso de decodificación lingüística… Además de la labor docente en las aulas, la promoción de este hábito sano y determinante debe extenderse a otros espacios; por ello, como cada año, ofrecemos a toda la sociedad esta propuesta cultural -nuestra Feria del Libro- esperando que a través de ella, del acercamiento físico a una enorme cantidad de ofertas editoriales, la ciudadanía inicie o refuerce su gusto por leer, y por hacerlo cada vez de mejor manera.

 

¡Los esperamos en la Universidad este fin de semana!

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