Universidad Autónoma de Aguascalientes

Una efeméride importante para nuestro Estado

PDF | 61 | Hace 2 meses | 21 junio, 2019

Francisco Javier Avelar González

El 19 de junio de 1973, el Consejo Directivo del Instituto Autónomo de Ciencias y Tecnología aprobó el proyecto de transformación del Instituto a la Universidad Autónoma de Aguascalientes. El miércoles de esta semana se cumplió un aniversario más de tal acontecimiento. Cuarenta y seis años que contienen una larga historia donde se aglutina un sinnúmero de esfuerzos conjuntos, diálogos y debates, momentos difíciles y también éxitos individuales y colectivos que trascienden los espacios universitarios. Las labores de nuestra máxima casa de estudios, a lo largo de estas décadas, han significado el impulso exponencial de Aguascalientes en una gran diversidad de áreas (la económica, la científica, la educativa, la artística, la de salud, la social, etc.).

Una comparación histórica del crecimiento paralelo de nuestra universidad y de la región nos permitiría observar que, en condiciones normales, la situación y las dinámicas de la UAA funcionan como un termómetro del desarrollo general de la comunidad aguascalentense; ello se debe a que -desde que fue concebida- esta casa de estudios tomó para sí la tarea de ser un proyecto fundamental de la región.

No hay otra empresa o institución pública o privada del Estado que pueda afirmar haber formado y habilitado profesionalmente, tan sólo en nivel licenciatura, a más de 54 mil personas (en 64 especialidades o programas de pregrado distintos): ingenieros, médicos, contadores, abogados, artistas y licenciados de muy diversas áreas del conocimiento, que en su mayoría trabajan o han trabajado para empresas, programas e instituciones públicas y privadas de Aguascalientes. ¿A cuántas personas habrá impactado de una u otra manera este enorme número de profesionistas?

La labor y el empuje universitario no se agotan en lo anterior: como parte de nuestros programas educativos, nuestros alumnos tienen el deber de realizar prácticas profesionales. Además de ello, el cumplimiento del servicio social consignado en la Constitución, y el diseño e impulso de proyectos institucionales mediante los que realizamos nuestras funciones sustantivas, nos ha permitido contar con una enorme oferta de cursos de educación continua (671 sólo en 2018), una oficina de asesoría jurídica, una escuela para adultos, incubadoras de empresas, unidades médicas y psicológicas, museos, exposiciones, conciertos, eventos culturales, deportivos y programas de intervención social con servicios gratuitos o a muy bajo costo. Esta batería de proyectos simultáneos, sumada a nuestras actividades de investigación científica y académica, y a nuestra colaboración con el Gobierno Federal logró, solamente el año pasado, casi medio millón de impactos directos.

Otro dato considerable es el número de personas a las que la Universidad da trabajo u ofrece alguno de sus servicios educativos. Por ejemplo, en 2018 contamos con una plantilla de 3,681 colaboradores (2,339 docentes y 1,342 administrativos), quienes atendieron a 20,124 estudiantes de bachillerato, pregrado y posgrado… Con respecto a la calidad de nuestra Institución, no está de más recordar que todos nuestros programas de pregrado están reconocidos nacionalmente en el más alto nivel, de acuerdo con los Comités Interinstitucionales de la Evaluación de la Educación Superior. En todo el país sólo tres universidades públicas estatales alcanzaron este logro en 2018. En lo referente a nuestros posgrados, de los 25 que tenemos, 24 (96%) pertenecen al Programa Nacional de Posgrados de Calidad de Conacyt, y el restante está en proceso de evaluación.

Los encomiables resultados de nuestra casa de estudios lo son aún más si pensamos que en 1974 (una vez que se publicó en el Diario Oficial del Estado la primera Ley Orgánica de la UAA) nuestra oferta educativa se reducía a un programa de bachillerato, nueve licenciaturas y ningún programa de posgrado. No se contaba con reconocimientos y acreditaciones nacionales e internacionales y, en total, la matrícula era de 1300 estudiantes, atendidos por 156 docentes y 33 colaboradores administrativos. Un seguimiento diacrónico al desarrollo de nuestra Institución nos dejará ver que, con algunos momentos de reestructuración o replanteamiento de estrategias, su crecimiento, consolidación y fortalecimiento no se ha detenido. Esto es indicio de visión y proyección a largo plazo, pero también de un compromiso intergeneracional por dar un seguimiento adecuado, honesto y digno a todos los proyectos académicos, culturales, deportivos, de salud, económicos y sociales de la Institución.

Son estos logros, entre muchos otros, los que nos permiten afirmar que toda la ciudadanía tiene buenos motivos para celebrar esta efeméride y, con ello, a la recién nombrada por el H. Congreso del Estado “Benemérita Universidad Autónoma de Aguascalientes”. Los invito a sumarse al orgullo de nuestra comunidad, porque gracias al trabajo de muchísimos conciudadanos, esta casa de estudios es una de las universidades públicas autónomas de mayor solidez, transparencia, calidad y eficiencia en el país, y un ejemplo claro de que dar continuidad a proyectos inteligentes y bien cimentados es la mejor manera de impulsar el bienestar y el desarrollo social.

¡Se Lumen Proferre!

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