Universidad Autónoma de Aguascalientes

Una simbiosis ejemplar

PDF | 115 | Hace 4 meses | 15 diciembre, 2023

Dra. en Admón. Sandra Yesenia Pinzón Castro

En esta ocasión del Informe Anual de Labores y Resultados de la ACIUAA, hace una semana compartí un mensaje con los agremiados de este sindicato. Por la naturaleza del evento y del mensaje, considero oportuno compartirlo también en este medio, para que esté a disposición de toda la comunidad universitaria y de los egresados de esta institución, quienes siguen siendo parte fundamental de esta gran familia. Les dejo entonces la transcripción del texto:

Cinco años después de que nuestra casa de estudios se constituyera legalmente como universidad, el pequeño grupo de colaboradores que funcionaba como soporte y motor docente de nuestros programas educativos tuvo a bien dar un paso fundamental en la búsqueda de fincar certezas perdurables, tanto para ellos como para la propia institución, que requería –a fin de crecer– del fortalecimiento de su comunidad docente y administrativa. No hablo aquí del fortalecimiento de las condiciones laborales (aunque por supuesto es evidente que algo hubo de eso), sino más bien de la cohesión colectiva y del sentimiento de identidad y pertenencia a esta institución, ya no como un trabajo cualquiera, sino como una familia y como un proyecto comunitario de servicio para toda la vida.

Como esta era una de las intenciones de fondo para crear dicha asociación de académicos, y como se sentía aún con mucha fuerza en los corazones de aquellos docentes la emoción de haber ayudado al nacimiento del mayor parteaguas educativo en la historia de nuestro estado, la simbiosis entre la universidad como institución y sus profesores se dio de una manera orgánica, natural y casi podríamos decir que hasta apasionada. Ese espíritu de identidad, de empatía y preocupación mutua; es decir, ese deseo de la universidad por darle a sus colaboradores el espacio y las condiciones óptimas para su desarrollo profesional y humano, y la aspiración paralela del cuerpo docente por ver a la Autónoma de Aguascalientes crecer y proyectarse en luz, en beneficio de la sociedad, se asimilaron al ADN de cada uno de sus sindicatos y asociaciones.

Por ello, desde entonces ha pervivido una fortísima noción de institucionalidad, de hermandad y de compromiso entre todas las personas que pertenecemos a la ACIUAA (e insisto en que podemos decir lo mismo del grupo de trabajadores de confianza, y de nuestros compañeros del STUAA). Esta noción de identidad colectiva y empatía mutua nos ha permitido crecer juntos como universitarios y como casa de estudios… Crecer de tal manera que, al contrario de otras instituciones educativas de carácter público en el país, gozamos de una comprobada viabilidad y de la plena seguridad de que todas y todos los que aquí trabajamos tenemos asegurados nuestros derechos y beneficios.

Se dice y se ve fácil. Pero insisto en que, al vernos en el espejo de otras instituciones hermanas, nos podemos dar cuenta de que la ACIUAA, sus mesas directivas y todos sus agremiados han hecho muy bien las cosas, entendiendo el valor de la flexibilidad, de la institucionalidad, del humanismo y de la empatía para con la universidad, de tal suerte que hemos sabido hacerla crecer para beneficio de la sociedad en general y, con ella, de la propia comunidad universitaria, incluyendo quienes trabajamos aquí. En este sentido, la Universidad también ha sabido ser una fuente laboral enormemente generosa, responsable y puntual para con sus agremiados.

Y como insisto en que en realidad es más fácil decir todo esto que haberlo hecho realidad, yo quiero expresarles mi más sincero agradecimiento, en ocasión del informe anual de la mesa directiva de la ACIUAA, por corroborar, un año más, que nuestra asociación de catedráticos sabe ver a largo plazo y siente plenamente los colores, los valores y la esencia de nuestra institución, para que, a su vez, esta siga arropándonos y dándonos un excelente entorno, lleno de oportunidades para crecer como personas y como profesionistas. Quiero dar las gracias de manera particular al Dr. Jorge Antonio Rangel y su equipo de trabajo por las acciones realizadas y los logros alcanzados por este año, así como por su disposición al diálogo y al trabajo conjunto. De verdad, muchas gracias.

Finalmente, quiero invitar a cada uno de los integrantes de la ACIUAA y de la universidad en general a que continuemos colaborando como lo hemos hecho hasta hoy, anteponiendo siempre la salud de nuestra casa de estudios, en la inteligencia de que —directa e indirectamente—esto acaba por redundar en nuestro beneficio a mediano y largo plazo.

Todas y todos queremos ver fuerte a la universidad, a fin de seguir cumpliendo con la vocación que elegimos de formar a las nuevas generaciones, y de servir a Aguascalientes a través de la docencia, la investigación y la divulgación del conocimiento, las artes y la cultura. Estoy segura de que, así como los fundadores de la universidad y los primeros agremiados de esta asociación de catedráticos, en nosotros sigue encendida y como parte de nuestro ADN la llama de la pasión por esta casa de estudios y el deseo de que juntos, asociados e institución, sigamos creciendo, desarrollándonos y trascendiendo para beneficio de la sociedad.

No me resta más que felicitarlos nuevamente, darles las gracias y, de una vez, expresarles mis mejores deseos para las fiestas decembrinas y este fin de año.

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