3er INFORME 2025
Mensaje de la Rectora
Han transcurrido ya tres años desde que asumimos, juntos, la responsabilidad de encauzar el rumbo de nuestra Universidad Autónoma de Aguascalientes en un momento especialmente exigente para la educación superior y para el país. Desde enero de 2023, gracias a su voto de confianza y al importante trabajo de revisión de las áreas de oportunidad institucionales que realizamos meses antes, dimos inicio a la ejecución de estrategias que ayudaran a nuestra universidad a consolidarse como una institución sensible a las necesidades de la sociedad, empezando por las de quienes conforman nuestra comunidad: estudiantes, docentes, personal administrativo y de apoyo y, por supuesto, a las miles de personas que fuera de nuestros campus veían en la universidad un espacio de acompañamiento, de oportunidad y de esperanza.
Desde ese respaldo inicial, nos propusimos trabajar con un enfoque profundamente humanista, convencidos de que la educación transforma realidades y protege la dignidad de las personas. Por ello, a lo largo de este trienio hemos respaldado con hechos los compromisos asumidos: avanzar en la ampliación de oportunidades educativas, fortalecer la investigación, ordenar los procesos internos, atender a sectores con diversas vulnerabilidades y asegurar la viabilidad de nuestra institución a largo plazo. Este informe, que da cuenta del cierre de la administración que he tenido el honor de encabezar, recoge no sólo los resultados, sino también el espíritu que nos movió durante estos tres años: servir con responsabilidad, ética, sensibilidad, transparencia y, sobre todo, un humanismo de hechos.
En ese tenor, uno de los primeros pasos fue reactivar —después de casi una década— los concursos de plazas por oposición, la regularización de puestos y la nivelación de salarios. Con ello dimos respuesta a una demanda legítima de la comunidad universitaria y avanzamos hacia un modelo más justo y ordenado de desarrollo institucional. Además, impulsamos transformaciones académicas sin precedentes: en sólo tres años aprobamos 29 nuevos posgrados, incluidos programas de agenda pública y programas ejecutivos que amplían de manera radical las posibilidades de formación; creamos la primera Alta Especialidad Médica de nuestra historia, y creamos nuestra primer licenciatura totalmente virtual, abriendo caminos a sectores que antes estaban fuera de nuestro alcance. A ello se suma la diversificación de modalidades — presencial, híbrida y en línea— que hoy permiten a la universidad responder a realidades educativas, económicas y sociales cambiantes, sin comprometer nuestra calidad académica.
Esta visión también nos llevó a fundar el primer plantel de bachillerato fuera de la capital, en Rincón de Romos, fortaleciendo nuestra presencia regional y ampliando la cobertura educativa con un sentido claro de justicia social. Asimismo, promovimos proyectos de atención
psicológica en alianza con instituciones como la Universidad de Harvard y la Fundación Ramón de la Fuente, que permitieron acompañar a miles de personas en situaciones de vulnerabilidad socioemocional.
En el ámbito de la investigación, fortalecimos decididamente la labor académica: incrementamos de 200 a 251 el número de docentes adscritos al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores y financiamos casi 400 proyectos de investigación en este trienio, expresando con acciones claras nuestro compromiso con la generación rigurosa del conocimiento y con su impacto social. En paralelo, trabajamos de manera sostenida para que nadie abandone su formación por razones económicas: nuestro Fondo de Apoyo a Estudiantes creció de forma tan significativa, que logramos incrementar en aproximadamente 150% los apoyos destinados a nuestros estudiantes.
Del mismo modo, fortalecimos la estabilidad financiera de la institución. El Fideicomiso de Pensiones y Jubilaciones, piedra angular de la viabilidad universitaria, alcanzó -en números redondos- 2,200 millones de pesos, una cifra histórica que asegura la sostenibilidad de la universidad a largo plazo y brinda certeza a quienes han dedicado su vida al servicio de la educación. Aunado a lo anterior, en este trienio se tomaron e impulsaron una serie de decisiones de protección patrimonial, cuyos efectos habrán de beneficiar a muchas de las siguientes generaciones de estudiantes, docentes y administrativos que tengan la fortuna y el orgullo de formar parte de esta institución.
Son muchos los esfuerzos que podrían mencionarse; este informe los desarrolla con detalle y muestra la envergadura del trabajo que, como comunidad, realizamos en tan sólo tres años. Sin embargo, más allá de las cifras, lo esencial es aquello que les da sentido: la convicción de que el humanismo universitario debe traducirse en acciones concretas; la certeza de que la universidad es una gran familia que se respalda, y el compromiso, siempre vigente, de servir con honestidad, claridad y apertura a nuestra sociedad.
Este documento es, así, casi una memoria del camino recorrido, pero también una invitación a mirar hacia adelante con responsabilidad y serenidad. Hemos cumplido con rigor los compromisos asumidos, hemos fortalecido la identidad y la autonomía universitaria y hemos dado pasos firmes para consolidar un proyecto institucional que honra los valores con los que nació nuestra casa de estudios. Aún quedan desafíos importantes, y será tarea de todos seguir trabajando para que la universidad continúe siendo un referente de excelencia, de libertad académica y de vocación humanista.
Con gratitud profunda por la confianza depositada en esta administración y por el trabajo de cada integrante de nuestra comunidad, presento este informe convencida de que hemos avanzado con paso firme y de que seguiremos siendo, en todo momento, una luz para la sociedad.
Se Lumen Proferre
Han transcurrido ya tres años desde que asumimos, juntos, la responsabilidad de encauzar el rumbo de nuestra Universidad Autónoma de Aguascalientes en un momento especialmente exigente para la educación superior y para el país. Desde enero de 2023, gracias a su voto de confianza y al importante trabajo de revisión de las áreas de oportunidad institucionales que realizamos meses antes, dimos inicio a la ejecución de estrategias que ayudaran a nuestra universidad a consolidarse como una institución sensible a las necesidades de la sociedad, empezando por las de quienes conforman nuestra comunidad: estudiantes, docentes, personal administrativo y de apoyo y, por supuesto, a las miles de personas que fuera de nuestros campus veían en la universidad un espacio de acompañamiento, de oportunidad y de esperanza.
Desde ese respaldo inicial, nos propusimos trabajar con un enfoque profundamente humanista, convencidos de que la educación transforma realidades y protege la dignidad de las personas. Por ello, a lo largo de este trienio hemos respaldado con hechos los compromisos asumidos: avanzar en la ampliación de oportunidades educativas, fortalecer la investigación, ordenar los procesos internos, atender a sectores con diversas vulnerabilidades y asegurar la viabilidad de nuestra institución a largo plazo. Este informe, que da cuenta del cierre de la administración que he tenido el honor de encabezar, recoge no sólo los resultados, sino también el espíritu que nos movió durante estos tres años: servir con responsabilidad, ética, sensibilidad, transparencia y, sobre todo, un humanismo de hechos.
En ese tenor, uno de los primeros pasos fue reactivar —después de casi una década— los concursos de plazas por oposición, la regularización de puestos y la nivelación de salarios. Con ello dimos respuesta a una demanda legítima de la comunidad universitaria y avanzamos hacia un modelo más justo y ordenado de desarrollo institucional. Además, impulsamos transformaciones académicas sin precedentes: en sólo tres años aprobamos 29 nuevos posgrados, incluidos programas de agenda pública y programas ejecutivos que amplían de manera radical las posibilidades de formación; creamos la primera Alta Especialidad Médica de nuestra historia, y creamos nuestra primer licenciatura totalmente virtual, abriendo caminos a sectores que antes estaban fuera de nuestro alcance. A ello se suma la diversificación de modalidades — presencial, híbrida y en línea— que hoy permiten a la universidad responder a realidades educativas, económicas y sociales cambiantes, sin comprometer nuestra calidad académica.
Esta visión también nos llevó a fundar el primer plantel de bachillerato fuera de la capital, en Rincón de Romos, fortaleciendo nuestra presencia regional y ampliando la cobertura educativa con un sentido claro de justicia social. Asimismo, promovimos proyectos de atención psicológica en alianza con instituciones como la Universidad de Harvard y la Fundación Ramón de la Fuente, que permitieron acompañar a miles de personas en situaciones de vulnerabilidad socioemocional.
En el ámbito de la investigación, fortalecimos decididamente la labor académica: incrementamos de 200 a 251 el número de docentes adscritos al Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores y financiamos casi 400 proyectos de investigación en este trienio, expresando con acciones claras nuestro compromiso con la generación rigurosa del conocimiento y con su impacto social. En paralelo, trabajamos de manera sostenida para que nadie abandone su formación por razones económicas: nuestro Fondo de Apoyo a Estudiantes creció de forma tan significativa, que logramos incrementar en aproximadamente 150% los apoyos destinados a nuestros estudiantes.
Del mismo modo, fortalecimos la estabilidad financiera de la institución. El Fideicomiso de Pensiones y Jubilaciones, piedra angular de la viabilidad universitaria, alcanzó -en números redondos- 2,200 millones de pesos, una cifra histórica que asegura la sostenibilidad de la universidad a largo plazo y brinda certeza a quienes han dedicado su vida al servicio de la educación. Aunado a lo anterior, en este trienio se tomaron e impulsaron una serie de decisiones de protección patrimonial, cuyos efectos habrán de beneficiar a muchas de las siguientes generaciones de estudiantes, docentes y administrativos que tengan la fortuna y el orgullo de formar parte de esta institución.
Son muchos los esfuerzos que podrían mencionarse; este informe los desarrolla con detalle y muestra la envergadura del trabajo que, como comunidad, realizamos en tan sólo tres años. Sin embargo, más allá de las cifras, lo esencial es aquello que les da sentido: la convicción de que el humanismo universitario debe traducirse en acciones concretas; la certeza de que la universidad es una gran familia que se respalda, y el compromiso, siempre vigente, de servir con honestidad, claridad y apertura a nuestra sociedad.
Este documento es, así, casi una memoria del camino recorrido, pero también una invitación a mirar hacia adelante con responsabilidad y serenidad. Hemos cumplido con rigor los compromisos asumidos, hemos fortalecido la identidad y la autonomía universitaria y hemos dado pasos firmes para consolidar un proyecto institucional que honra los valores con los que nació nuestra casa de estudios. Aún quedan desafíos importantes, y será tarea de todos seguir trabajando para que la universidad continúe siendo un referente de excelencia, de libertad académica y de vocación humanista.
Con gratitud profunda por la confianza depositada en esta administración y por el trabajo de cada integrante de nuestra comunidad, presento este informe convencida de que hemos avanzado con paso firme y de que seguiremos siendo, en todo momento, una luz para la sociedad.
Se Lumen Proferre