Ruta 8. Esculturas urbanas para atraer la fortuna

557 | Hace 11 meses | 25 junio, 2025

gaceta uaa

COLABORACIÓN| Leticia Rodríguez Martínez, egresada de la Lic. en Turismo, correo: letyrodriguezm@hotmail.com

Una de mis motivaciones viajeras es el arte con todas sus aristas, desde visitar afamados museos en búsqueda de una pintura, hasta encontrarme por casualidad con una escultura urbana; el arte nos llena de belleza y estimula nuestros sentidos.

En esta Bitácora te invito a conocer algunas de las esculturas que he encontrado en el camino, con sus historias y supersticiones incluidas.

Molly Malone, es una escultura situada en Dublín, Irlanda, que data de 1988, fue diseñada por la artista dublinesa Jeanne Rynhart, y representa a una mujer del siglo XVII llevando una carreta con canastas. Cuenta la leyenda que por el día recorría, las calles de Dublín vendiendo pescados y mariscos, pero por las noches tenía que prostituirse para poder subsistir; murió muy joven a causa de una fiebre letal. Se dice que aún la han visto vagando por las calles del antiguo casco de la ciudad. Una famosa canción lleva su nombre y es el himno no oficial de Dublín, el cual se puede escuchar en los pubs de la ciudad al chasquido de las copas. Actualmente, la escultura está ubicada frente a las oficinas de turismo; se cree que quienes tocan su pecho aseguran regresar a la capital irlandesa, acto que ha causado indignación, por lo que está en planes elevar la escultura en un pedestal para resguardarla y que ya no sea tocada.

Andando por un mercadillo de Florencia, Italia, alcancé a ver un montón de personas rodeando una escultura, al acercarme me di cuenta de que era un jabalí con el hocico dorado como si hubiera comido oro; fue una afortunada casualidad encontrar la Fuente del Porcellino, creación de Pietro Tacca por ahí de 1633. La tradición popular dice que, si quieres atraer la buena suerte y regresar a Florencia, tienes que frotar la nariz del jabalí, introducir una moneda en su hocico que, al resbalar por su lengua, deberá caer dentro de una pequeña rejilla que está entre sus patas delanteras. La escultura original de bronce está ubicada en el Museo Bardini, se tuvo que sustituir por el desgaste que ocasionaban los visitantes al frotar la nariz buscando fortuna. Todas las monedas que se recaudan son donadas a una institución que se dedica a realizar obras de caridad.

La escultura más emblemática en Bélgica es sin duda el Manneken Pis en Bruselas, y también una de las que más trabajo me costó encontrar: creo que pasé frente a ella un par de veces pero había tantas personas a su alrededor que no me daba cuenta de que ahí estaba el niño de 55 cm de alto orinando en una pileta. A pesar de que esta estatua de bronce, diseñada por Jerome Duquesnoy en 1619, está protegida por algunos barrotes, ha sido reemplazada por robos. Conocí dos versiones de su origen, la primera menciona que en tiempos de guerra un niño apagó la mecha de una bomba con su orina, evitando así la destrucción de la ciudad, por lo que decidieron inmortalizar el momento con dicha imagen; la segunda y más divertida, asegura que un niño orinaba en la puerta de la casa de una supuesta bruja, lo que hizo que ella se molestara tanto que lo convirtió en estatua para toda la eternidad. El Manneken tiene un guardarropa (Museo municipal de Bruselas) donde se exponen entre 700 y 800 trajes que han sido regalos de otros países, organizaciones, equipos deportivos, políticos, entre otros.

Ahora te voy a contar de Bobby un perro de raza Skye Terrier y su dueño John Gray, un guardia nocturno de Edimburgo en Escocia. Por un par de años fueron compañeros inseparables, hasta que John murió a causa de tuberculosis en 1858, tras su deceso, Bobby permaneció en el cementerio de Greyfriars, siempre cerca de la tumba de su amigo. Quienes conocían a Bobby le llevaban de comer y jugaban con él; años más tarde y debido al incremento de la población canina en la ciudad, el ayuntamiento ordenó que todos los perros tuvieran un permiso y placa o collar, para identificar que tenían un dueño, por lo que el alcalde pagó para que Bobby tuviera su placa y siguiera resguardando la tumba de su querido amigo. Catorce años más tarde, Bobby murió y fue enterrado en el acceso del cementerio, meses después una aristócrata encomendó a William Brodie realizar su pequeña escultura para recordar tan bella historia de lealtad. La estatua Greyfriars Bobby se ubica cruzando la calle frente al bar que lleva su nombre, dicen que si tocas su nariz te traerá buena suerte; los dueños del bar seguro que lo hicieron muchas veces. La nariz de Bobby se ha restaurado en varias ocasiones por el desgaste de tantas manos que la frotan buscando la buena fortuna. En la tumba de Bobby se pueden observar muchos palitos de árboles, pelotas y juguetes que le dejan los visitantes para que juegue por las noches.

 

Ubicada frente a la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís, en La Habana, Cuba, se encuentra la escultura del artista José Villa Soberón, el Caballero de París. Se trata de un personaje proveniente de España llamado José María López Lledín. Llegó a La Habana a muy temprana edad, tuvo múltiples empleos y cuentan que perdió el juicio después de ser arrestado y encarcelado en 1920 por un delito que no cometió. En los años 50’s se le veía deambulado por las calles de la vieja Habana, discutiendo sobre temas de política y religión, con un aspecto desaliñado, cabellera y barba larga, vestía una capa negra y llevaba siempre una carpeta con papeles y sus pertenecías en una bolsa. Años más, tarde fue internado en un hospital psiquiátrico, donde finalmente murió en 1985. Quien visita la escultura, toca su mano izquierda y su barba al mismo tiempo, con la esperanza de que José María les conceda un deseo.

En la afamada Universidad de Harvard, se encuentra la obra en bronce del escultor Daniel Chester French, se trata del clérigo llamado John Harvard. Según la creencia popular, quien aspira a ingresar a dicha universidad y/o tener éxito en los estudios, debe tocar el pie izquierdo de la escultura. Realmente es una tradición inexistente entre los alumnos de Harvard. La persona que sirvió de modelo para la escultura fue un estudiante y John Harvard no fue el fundador, sino un mecenas de la universidad.

Si te quieres cuidar del sobrepeso y atraer la buena fortuna, deberás frotar la panza del Policía Gordo, mejor conocido como el Tío Karl. Esta estatua es del artista Kaarlo Mikkonen y está ubicada a las afueras de la Basílica de San Esteban, en Budapest, Hungría. Durante los años de 1880 a 1890, Budapest pasaba por su época dorada, llena de tranquilidad y abundancia, por lo tanto, los policías podían tener sobre peso al no tener ninguna actividad. Es una tradición de todos los visitantes frotar su barriga para disfrutar sin culpa de las delicias de la cocina húngara y atraer la fortuna durante su viaje.

Te recomiendo no confiar mucho en frotar una escultura o un objeto mágico para atraer “suerte”, ésta se obtiene todos los días al levantarte a estudiar, trabajar o a lo que te dediques. Hacer las cosas con amor y entusiasmo, ser dedicado y profesional en tus deberes, ahí está la verdadera fortuna.