BOLETÍN 356

  • A través de talleres en el Hospital Hidalgo y Casa Oasis de la Misericordia, la palabra se convierte en una herramienta para expresar emociones, preservar recuerdos y fortalecer el vínculo con la propia historia.
  • La egresada invitó a quienes estudian esta carrera a reconocer la diversidad de caminos profesionales que ofrece.

Mientras muchas personas asocian la literatura únicamente con los libros o las aulas, para la Mtra. Elena Bernal Medina, egresada de la Licenciatura en Letras Hispánicas de la Universidad Autónoma de Aguascalientes, las palabras también pueden convertirse en un espacio de acompañamiento para quienes enfrentan una enfermedad.

Desde el Museo Espacio del Instituto Cultural de Aguascalientes, donde actualmente colabora, impulsa talleres comunitarios en el Hospital Hidalgo y en Casa Oasis de la Misericordia, un espacio dedicado a brindar cuidados paliativos. En ambos lugares, la lectura, la escritura y la narración de historias permiten que pacientes y familiares expresen emociones, reconstruyan recuerdos y encuentren un momento de conexión consigo mismos.

“La palabra es como la semilla de la vida”, comparte la egresada, quien utiliza la literatura como punto de partida para que las personas narren distintos momentos de su existencia, compartan saberes, recuerdos y experiencias que forman parte de su identidad.

La iniciativa nació como parte de un proyecto comunitario del Museo Espacio. Sin embargo, para Bernal Medina también responde a una convicción personal: ofrecer un espacio donde las personas sean vistas más allá de su condición médica. “Quisieras tener un toque de humanidad. Que alguien te mirara no como un enfermo, no como un número”, explica al referirse a la experiencia de quienes permanecen durante horas en un hospital, ya sea como pacientes o acompañantes.

En el Hospital Hidalgo, cada sesión se adapta a las edades y necesidades de quienes participan. A través de dinámicas lúdicas, dibujos, leyendas, símbolos y ejercicios de escritura, niñas, niños, adolescentes, personas adultas y adultos mayores encuentran una oportunidad para hablar de sus afectos, sus pérdidas, sus sueños o los recuerdos que desean conservar.

Uno de los ejercicios consiste en ilustrar un colibrí inspirado en una leyenda que lo presenta como mensajero de los seres queridos que han partido. A partir de esa historia, las y los participantes escriben un mensaje que imaginan recibir y la respuesta que les gustaría ofrecer, utilizando la literatura como una vía para expresar emociones y elaborar procesos de duelo.

En Casa Oasis de la Misericordia, el acompañamiento es personalizado. Ahí trabaja con pacientes en etapa avanzada de enfermedad, ayudándoles a reconstruir su autobiografía mediante conversaciones, dibujos y recuerdos que posteriormente ella misma transcribe y organiza respetando la voz de cada persona.

Gracias a este proceso surgió un libro construido junto con una paciente, María del Refugio González Gallardo, quien, pese a las limitaciones físicas derivadas de su enfermedad, logró plasmar episodios de su infancia, la maternidad, la naturaleza y las personas que marcaron su vida. La obra fue presentada a finales de 2025 y actualmente ya se desarrolla un segundo volumen con nuevos relatos y textos.

Para Bernal Medina, la formación recibida en la Licenciatura en Letras Hispánicas fue fundamental para comprender que cada persona posee un universo propio y que las humanidades ofrecen herramientas para acercarse a él con sensibilidad y respeto.

Finalmente, invitó a quienes estudian esta carrera a reconocer la diversidad de caminos profesionales que ofrece. Además de la docencia, señaló, las y los egresados pueden desempeñarse en ámbitos como la investigación, la gestión cultural, la enseñanza, la edición, la comunicación y proyectos interdisciplinarios donde la palabra contribuya a fortalecer el vínculo entre las personas y su comunidad.

—000—

Ciudad Universitaria

12 de agosto del 2026