Universidad Autónoma de Aguascalientes

BENEMÉRITA

PDF | 303 | Hace 5 meses | 1 noviembre, 2019

Francisco Javier Avelar González

El 23 de mayo, la diputada Natzielly Rodríguez Calzada presentó una iniciativa ante el pleno del H Congreso del Estado, en la que solicitaba se diera a la Universidad Autónoma de Aguascalientes la distinción de “Benemérita”. El hecho ocurría meses antes de que nuestra máxima casa de estudios cumpliera su 46 aniversario de haberse concebido como Universidad y 77 años de constituirse oficialmente como entidad educativa AUTÓNOMA.

Con la develación de la placa que nos otorga el honroso adjetivo, no sólo la Universidad integra el año de 2019 al racimo de sus efemérides importantes; también lo hace toda la sociedad aquicalidense y, de manera especial, quienes hicieron posible el decreto que da el título de Benemérita a nuestra institución: es decir, la LXIV Legislatura y la actual administración del Gobierno del Estado, que habrán de sumarse en nuestros anales al apartado de benefactores, en donde figuran quienes en 1942 tuvieron la enorme responsabilidad civil de aprobar el decreto que nos daría autonomía y plena capacidad de autogobierno; o quienes, décadas después, promulgaron la Ley Orgánica a partir de la cual el Instituto Autónomo de Ciencias y Artes se transformó en Universidad.

Gracias a la visión y el compromiso con las ciencias, las artes y la educación de quienes hace 46 y 77 años, respectivamente, sentaron las bases que sostienen y dan identidad a nuestra institución –como Universidad Autónoma- la sociedad de Aguascalientes y regiones aledañas ha podido gozar de una opción de enorme calidad para realizar sus estudios de nivel medio y superior, así como de un nutrido cúmulo de servicios médicos, psicológicos, jurídicos, empresariales, deportivos, artísticos y sociales.

Actualmente, y siendo una de las universidades públicas más jóvenes y pequeñas de Occidente, hemos ganado un lugar de honor y respeto entre las instituciones de educación superior mexicanas: ya hablemos de calidad de programas educativos, ya de infraestructura, o de transparencia y eficiencia en el manejo de finanzas, la Universidad Autónoma de Aguascalientes es modelo a seguir en la nación.

No es algo que afirmamos gratuitamente, ni que hayamos sacado de la chistera de examinaciones autocomplacientes: nos hemos sometido a un sinnúmero de evaluaciones externas, por parte de organismos nacionales e internacionales, y en todas ellas hemos confirmado la enorme valía de nuestra comunidad universitaria. Doy un par de ejemplos:

Los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior y El Consejo para la Acreditación de la Educación Superior han dado un reconocimiento por su calidad a todos nuestros programas educativos evaluables de pregrado. Algo análogo sucede con nuestros programas ofertados de maestría y doctorado, que forman parte del Programa Nacional de Posgrados de Calidad de Conacyt… Permítanme pecar de reiterativo (porque hay gente que necesita escuchar fuerte y claro este dato): absolutamente todos nuestros programas evaluables ofertados de pregrado y de posgrado están reconocidos por su calidad, por instituciones evaluadoras nacionales.

En el aspecto financiero -ustedes han sido testigos- todos los años damos cuentas exhaustivas de cómo se invierte cada peso que la sociedad nos confía. La misma calidad de nuestros programas, la amplia variedad de nuestros servicios de vinculación, o la rigurosa puntualidad con la que se cubren nuestros compromisos contractuales con docentes, administrativos, becarios y proveedores, ya es un indicador significativo para asumir que ejercemos una eficiente y transparente administración de recursos.

Pero tenemos más datos, de importancia no menor: nunca como hoy nuestra institución había otorgado tantas becas y apoyos económicos a nuestros estudiantes; nunca como hoy habíamos tenido reservas tan altas para el Fideicomiso de Pensiones y Jubilaciones; nunca como hoy habíamos otorgado tantos préstamos personales a las y los trabajadores de nuestra casa de estudios. Además, obtuvimos el 100% del cumplimiento de las obligaciones de transparencia durante la primera verificación del ejercicio 2019, realizada por el Instituto de Transparencia del Estado de Aguascalientes. Recordemos también que, cada año, el ejercicio de nuestros recursos es sometido a revisión por la Auditoria Superior de la Federación, por la Secretaría de la Función Pública (también a nivel federal) y por el Órgano de Superior de Fiscalización del Estado.

No es mi intención abrumarlos con datos y logros; sino ser enfático con respecto a la probidad de la UAA y al enorme beneficio que brinda a la ciudadanía. Me parece que el casi medio millón de impactos anuales que logramos en la sociedad gracias a nuestros servicios, o los casi 60 mil egresados, de grado y posgrado, a lo largo de sus 46 años como universidad, hablan mucho más que cualquier cosa que pudiera yo agregar aquí, y confirman el enorme acierto de quienes propusieron y defendieron la absoluta necesidad de que ésta fuera y siga siendo una institución con autonomía plena.

Esto es algo que el Honorable Congreso del Estado sabe bien, pues de otra manera no nos otorgaría el título de Benemérita que, como ya se ha expresado en varias ocasiones, literalmente significa “lo bien merecido”. Si entendemos el adjetivo, que además se antepone al nombre oficial de nuestra institución, éste quiere decir que hemos merecido bien el derecho de ser universidad autónoma.

A nombre de la comunidad universitaria, de los egresados de esta Benemérita Casa de Estudios y de toda la sociedad aguascalentense, expreso mi más sincero agradecimiento por esta significativa distinción, e invito a todos a defender juntos la autonomía del proyecto educativo, científico, cultural y de vinculación más sólido, pujante y transparente del Estado… Seamos todos una verdadera luz que ilumine, porque todos somos -de una u otra forma- la Benemérita Universidad Autónoma de Aguascalientes.

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