Antonio Guerra: la fotografía como terapia, vocación y enseñanza

523 | Hace 8 meses | 19 septiembre, 2025

gaceta uaa

Edgar Antonio Guerra Salgado es egresado de la Licenciatura en Mercadotecnia por la Universidad Autónoma de Aguascalientes y desde hace algunos años es profesor de asignatura en la carrera de Diseño Gráfico del Centro de Ciencias del Diseño y de la Construcción, donde comparte con el estudiantado su pasión por capturar el mundo a través de la lente. En la fotografía, encontró no solo un oficio, sino una forma de vida y de enseñanza.

Su acercamiento a la fotografía tiene un origen íntimo y emotivo. Su padre, quien también tenía una gran afición el oficio, fue diagnosticado con cáncer; semanas antes de su fallecimiento compartieron momentos al descubrir una caja con cámaras analógicas y enciclopedias de fotografía, por lo que se inscribieron a un curso de extensión sobre técnicas fotográficas en la UAA. Tras el fallecimiento de su padre en 2015, quien le obsequió su primera cámara, Antonio Guerra decidió continuar con su formación fotográfica. “La fotografía empezó como mi mejor terapia, mi hobby, mi anestésico… y terminó convirtiéndose en mi profesión. Hoy, mi esposa, mi hija y yo vivimos al cien por ciento de ella”, relata en una entrevista para la Gaceta Universitaria en el marco de su exposición “Umbrales de lo invisible” que estuvo en exhibición en la Galería Urbana de Av. Universidad, donde nos dio muestra de su pasión por la fotografía macro y el buen ojo que tiene para capturar detalles de la naturaleza que naturalmente pasan desapercibidos a simple vista.

El universo de la macrofotografía

Con el paso del tiempo, vio en la fotografía una profesión que propiciaba un buen ingreso económico. Nos comentó que, aunque inició con distintos géneros, fue la fotografía macro la que le devolvió la pasión original por este arte. “La macrofotografía me permitió entrar otra vez en ese estado de flujo, comenzó a hacer ese tipo de imágenes por el interés que tengo en los detalles, los objetos pequeños, los insectos… todo el macro universo que está frente a nosotros y que no podemos ver”.

“La fotografía macro es la que más disfruto hacer, me rescató y rescató en mí esa pasión y amor por la fotografía”

Antonio Guerra enfatizó que la fotografía macro es la que más disfruta: “me rescató y rescató en mí esa pasión y amor por la fotografía. Yo agarro mi cámara y puedo pasar cinco, seis, hasta ocho horas sin ver el celular, sin que nada pueda desconcentrarme. Me dedico únicamente a hacer fotografía, estoy en estado de alerta para ver qué es lo que puedo captar”.

Ese estado de alerta fue el que propició una de las imágenes con las cuales se posicionó entre las mejores fotografías que buscaban representar a nuestro país en la Copa Mundial de Fotografía, a través de Enfoque México, una plataforma alterna de la Sociedad Mexicana de Fotógrafos Profesionales. Se trata de una imagen a detalle de un par de moscas en apareamiento, esta escena la vio sobre una rama justo al entrar a su condominio, este proceso de fecundación que puede tardar varios minutos e incluso horas, le dio el tiempo suficiente para ir por su cámara fotográfica y lograr esta toma que refleja un instante íntimo de la naturaleza.

Para él, esta técnica es un ejercicio de paciencia y precisión, pues “cualquier microvibración puede arruinar la toma, por eso se necesita estabilidad, técnica y mucho tiempo. Pero lo más fascinante es que no tienes que ir muy lejos, ya que, en un jardín, en una maceta e incluso dentro de casa, puedes encontrar modelos extraordinarios. Los insectos, las flores, los pequeños detalles se convierten en protagonistas de un universo que siempre está frente a nosotros, pero al que pocas veces prestamos atención”.

Antonio Guerra, quien también es Embajador de la Sociedad Mexicana de Fotógrafos Profesionales, sostiene que la fotografía macro también es un llamado a la conciencia ecológica, pues se sabe que el 90% de las especies vivas en el planeta son insectos. “Son esenciales para la polinización, para la vida en general; con mis fotos quiero que la gente vea lo que normalmente pasa desapercibido: la geometría perfecta, la simetría, las formas que existen en seres diminutos y que, a simple vista, no alcanzamos a notar. Ahí está la verdadera magnificencia de la naturaleza”. 

 

Umbrales de lo invisible, motiva a mirar lo que no vemos

Justamente esa majestuosidad de la naturaleza llegó en modo de exhibición fotográfica a la Universidad Autónoma de Aguascalientes. “Umbrales de lo invisible” es su más reciente proyecto visual, fruto de más de dos años de trabajo. Consta de veinte imágenes que documentan de cerca a pequeños animales e insectos: arañas saltarinas, mariposas, abejas, escarabajos y hasta una rana encontrada en instalaciones de la propia universidad.

“El título hace referencia a esa puerta que cruzamos cuando decidimos mirar distinto. Nos invita a ver lo que normalmente ignoramos, a detenernos en detalles que parecen insignificantes y descubrir en ellos una belleza que asombra. A veces, como en el caso de una araña saltarina de apenas tres milímetros, lo que a simple vista podría causar rechazo, en macrofotografía se revela como algo perfecto y hasta hermoso”, explica el autor.

La muestra también refleja su vínculo familiar: su hija de tres años y medio lo acompaña en la búsqueda de “bichitos”, convirtiendo la fotografía en una experiencia compartida que une generaciones y sensibilidades.

Con “Umbrales de lo invisible”, Antonio Guerra confirma que la fotografía no solo es un arte visual, sino también una puerta hacia la sensibilidad, la reflexión y la conciencia ambiental. Su trabajo nos recuerda que, incluso en los detalles más diminutos, se encuentran grandes lecciones sobre la vida y sobre nosotros mismos.

“Si nosotros pudiéramos tomar conciencia de todas las similitudes que hay en el universo, en las vías lácteas, en nuestras células y en los animales, nos quedaríamos perplejos. Y esa es mi intención: que podamos ver formas, patrones, figuras… la simetría y geometría que tienen los insectos es maravillosa, es perfecta”

 

Fotografía y docencia: una misma pasión

Además de su labor creativa, Antonio Guerra combina su vocación con la enseñanza. En sus clases, la fotografía se convierte en una herramienta de comunicación y de autodescubrimiento para los jóvenes. En la entrevista también nos compartió que lo más gratificante es compartir el conocimiento, contagiarse de la energía que propicia la enseñanza en los espacios universitarios y lograr que los estudiantes usen la fotografía como medio de expresión. “En lugar de guardar lo que sienten, lo transmiten en imágenes. Eso los ayuda a crecer y a canalizar sus emociones de manera sana”, dijo el profesor.