
¿Te interesa conocer más sobre la UAA? Encuentra información sobre nosotros y nuestra historia. ¡Escríbenos!

Complementa tu formación con nuestras opciones de pregrado y posgrado, cursos de extensión académica, diplomados y cursos de idiomas que tenemos disponibles para ti.

Anímate a convertirte en uno de nuestros estudiantes. Encuentra información sobre nuestros servicios, oferta educativa y procesos de admisión.

Infórmate acerca de todos los beneficios que te ofrece la UAA, como las instalaciones y servicios, oferta educativa, deportes y alternativas de apoyo.

Atrévete a expandir tus horizontes y ampliar tus conocimientos al estudiar fuera del estado o del país. ¿Estudias en otro lado y te interesa venir de intercambio a nuestra universidad? ¡Infórmate aquí!

Porque el proceso de aprendizaje nunca termina, infórmate acerca de los servicios y opciones que la UAA tiene para ti. Conoce más acerca del apoyo y las convocatorias disponibles.

Da clic aquí y encuentra información sobre los servicios que ofrecemos como la Bolsa de Trabajo Universitaria o la Unidad de Negocios, así como eventos y convocatorias.

Entérate de las noticias más recientes e importantes de nuestra universidad.
PDF | 189 | Hace 1 mes | 27 marzo, 2026
Mtro. en D. Juan Carlos Arredondo Hernández
Además del natalicio de Benito Juárez y del equinoccio de primavera, el 21 de marzo se conmemoró el Día Mundial de la Poesía. La fecha fue instaurada por la UNESCO con el propósito de reconocer el valor de la palabra poética como parte del patrimonio cultural de la humanidad.
A primera vista puede parecer que se trata de una celebración reservada al ámbito literario; pero si lo pensamos con detenimiento, advertiremos que la poesía remite a al lenguaje mismo y a esa facultad humana que nos permite comprender el mundo, narrarlo y compartirlo con los demás.
Las naciones no se sostienen únicamente en su territorio, sus instituciones o su marco jurídico; también lo hacen en el lenguaje, que da a sus habitantes la posibilidad de construir significados comunes, transmitir su memoria y reconocerse como parte de una colectividad. En la palabra se conservan las tradiciones, se transmiten las experiencias y se articulan los ideales que orientan la vida pública.
Dentro de ese horizonte, la poesía ocupa un lugar especial. Desde las primeras civilizaciones, muchos de los relatos fundamentales de los pueblos —sus mitologías, cosmogonías y reflexiones sobre la vida— fueron expresados en formas poéticas. No es casual que pensadores como María Zambrano o Martin Heidegger vieran en la poesía uno de los fundamentos de las ciencias, la filosofía y la espiritualidad. Así, más que un simple ejercicio estético o literario, esta expresión puede entenderse como una manera particularmente intensa de nombrar el mundo y de custodiar la memoria cultural de las sociedades.
En el caso de México esta dimensión del lenguaje se manifiesta con especial claridad porque, después de todo, nuestro país se ha construido a partir de una gran diversidad de voces: las lenguas originarias que durante siglos han transmitido cosmovisiones, conocimientos y formas particulares de entender la relación entre las personas y su entorno; las tradiciones literarias heredadas y transformadas en el mestizaje; y las expresiones contemporáneas que continúan renovando nuestro patrimonio común.
Dentro de este horizonte, la poesía ha contribuido de manera decisiva a entendernos y educarnos. Sor Juana Inés de la Cruz, por ejemplo, defendía la primacía del pensamiento cuando escribió (y cito): “Yo no estimo tesoros ni riquezas; y así, siempre me causa más contento poner riquezas en mi pensamiento que no mi pensamiento en las riquezas.”
Ramón López Velarde, por su parte, supo condensar algunas de las tensiones históricas y espirituales de la nación. En “La Suave Patria” se dirigió al país para advertirle (cito): “El Niño Dios te escrituró un establo y los veneros del petróleo el diablo.” En esa imagen conviven tradición religiosa, historia económica y conciencia crítica de la modernidad.
Desde su trinchera, Octavio Paz al reflexionar poéticamente sobre el carácter del pueblo mexicano, señaló que “la resignación es una de nuestras virtudes populares. Más que el brillo de la victoria nos conmueve la entereza ante la adversidad.”
Estos ejemplos, entre muchos, nos confirman que la poesía también es una forma de pensar la experiencia de un país. A través de la palabra poética, las sociedades preservan imágenes de sí mismas, formulan preguntas sobre su destino y transmiten aquello que consideran valioso de generación en generación. Por eso, los versos de sus poetas terminan formando parte del patrimonio simbólico, del mismo modo que lo hacen los monumentos, las tradiciones o los símbolos cívicos.
Así, estarán de acuerdo conmigo en que cuidar la palabra —y reconocer el lugar que la poesía ocupa en nuestra cultura— es también una manera de preservar aquello que nos permite reconocernos como nación.
Por eso, en este marco conmemorativo les invito a que seamos personas capaces de comprender el valor de la expresión verbal, de la imaginación y del pensamiento crítico en la construcción de conocimiento y de nuestra identidad; que reconozcamos siempre en el lenguaje que compartimos uno de los patrimonios más valiosos que tenemos.