Universidad Autónoma de Aguascalientes

Un llamado a redoblar esfuerzos en búsqueda de la paz y la justicia

PDF | 242 | Hace 9 meses | 1 septiembre, 2023

Dra. en Admón. Sandra Yesenia Pinzón Castro

Durante el más reciente acto cívico de Honores a la Bandera llevado a cabo en Ciudad Universitaria, tuvimos oportunidad de conversar un poco sobre algunas conmemoraciones importantes a nivel internacional fechadas en agosto, así como su relación con los graves e innegables problemas sociales que está atravesando nuestro país, relacionados con la inseguridad y las difíciles condiciones de trabajo en las que se encuentran muchas personas.

El día de hoy tomamos como base el mensaje pronunciado en aquella ocasión, a fin de transmitir en un espacio más amplio nuestra preocupación por el lacerado tejido social de gran parte de México y simultáneamente hacer un llamado a la búsqueda de la paz. Sin más preámbulos, los dejamos entonces con estas palabras:

Muchas personas entendemos que una parte esencial de la mexicanidad reside en nuestra capacidad de hermanarnos con el resto de las poblaciones que cohabitan el planeta; de ahí también nuestro sentido de solidaridad y respeto a los demás, expresado no solo en la famosa máxima del Benemérito de las Américas, sino en el compromiso con el que hemos firmado y respaldado una gran cantidad de acuerdos internacionales a favor de la paz, los derechos humanos y la dignidad de todas las personas.

En este marco contextual, me parece de suma pertinencia que aprovechemos cada uno de los actos cívicos que se lleven a cabo mes a mes, para recordar las efemérides nacionales y las conmemoraciones internacionales que se relacionen con nuestros ideales, nuestros compromisos, nuestra historia y nuestras problemáticas como país. Pensando en esto, cabe decir que durante agosto confluyeron varias fechas de carácter internacional muy importantes, que además -dolorosamente- tocan fibras sensibles en nuestra población. Entre estas fechas se encuentra el día 21, que conmemora a las víctimas del terrorismo; el 23, que se centra en la trata de esclavos, y el día 30, enfocado a las víctimas de desapariciones forzadas.

Las tres son realidades que desgraciadamente siguen existiendo en muchos lugares del mundo, incluyendo nuestro territorio. Más allá de los reparos semánticos que se podrían tener, lo cierto es que la situación que están viviendo un gran número de comunidades del país colinda con las características que viven las víctimas de terrorismo en otras latitudes del mundo. Así mismo, muchas personas atraviesan por condiciones de tanta precariedad, que su situación podría conceptualizarse como una forma de esclavitud adaptada al siglo XXI. Finalmente, las desapariciones forzadas constituyen uno de los problemas más grandes en materia de seguridad que se está viviendo ya como algo cotidiano en México.

Creo que, si nos dieran a escoger, de buen grado la mayoría preferiríamos no poner estos temas sobre la mesa, porque resultan muy difíciles de asimilar. Pero es precisamente por su dificultad para hablarlos y por la obligación moral de hacerlo, que existen fechas especiales y Días Internacionales dedicados a su visibilización. Ciertamente, guardar silencio, mirar hacia otro lado o mentirnos diciendo que todo está bien no hará que la situación mejore; en cambio sí puede ayudar mucho que tengamos el valor de insistir en la concientización de lo que nos está sucediendo como sociedad a fin de mantener el diálogo vivo; ayuda también entender que es tan necesario como justo exigir que desde las instancias correspondientes se trabaje por devolverle la paz y la dignidad a la ciudadanía.

En este sentido, por el alcance de nuestra voz -e insisto: por una obligación moral- las instituciones educativas de nivel superior debemos continuar con la generación de estudios, ensayos, foros académicos y llamados públicos que mantengan el dedo en el renglón, y hagan que continúe la conversación abierta sobre cómo podemos superar estos graves problemas sociales, que nos duelen y laceran a todos.

México es un país de enorme belleza, con mucha historia, tradición, fraternidad y diversidad. México es un país grande y profundo en todos los sentidos; un país lleno de gente capaz, trabajadora, amorosa, solidaria, pacífica y generosa. Por eso, por amor a la patria y por la hermandad que nos debemos, hacemos un llamado desde aquí a la unidad, la justicia, la dignidad y la paz, y pedimos que se redoblen los esfuerzos desde las administraciones públicas de todos los niveles para que podamos avanzar hacia la seguridad y el desarrollo social, en beneficio de todas y todos.

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